El PSOE es incompatible con España

El PSOE es incompatible con España

El PSOE es incompatible con España. No es una consigna política. Representa una evidencia histórica. Su trayectoria confirma que ha actuado contra España desde sus orígenes.

No existe un solo episodio del PSOE que demuestre patriotismo, grandeza o compromiso real con el bienestar de los españoles. Solo aparece un patrón que se repite durante más de un siglo: odio, sectarismo y destrucción. Esta constante atraviesa todas las etapas de su existencia.

El PSOE nunca construyó un proyecto nacional. Siempre quiso imponer su modelo ideológico, sectario, antiespañol y anticatólico. Actuó como fuerza revolucionaria destructiva. Su historia recoge crímenes, terrorismo, asesinatos por doquier, violencia y una obsesión por derribar a cualquier adversario.

El PSOE solo trabaja para llegar al poder a cualquier precio. Su ambición no admite límites. Sus dirigentes jamás reconocen culpas. Siempre justifican cada tropelía en nombre de una supuesta superioridad moral. Esa actitud confirma que el PSOE es incompatible con España. Describe una verdad incómoda, pero verificable.

La II República: el PSOE incendia España

Durante la II República, el PSOE mostró su rostro real. Sus dirigentes organizaron crímenes, checas, incendios de iglesias y violencia extrema. Se dedicaron a destruir al adversario político con métodos propios del comunismo más atroz.

El Frente Popular llevó esta dinámica al extremo. España se convirtió en un campo de exterminio. El odio creció y arrastró al país a una tragedia histórica. Las consecuencias aún resuenan. La deriva confirma que no nace de hoy. Sus raíces se hunden en la violencia política de hace casi un siglo.

La democracia llega… y el PSOE la corrompe

Con la llegada de la democracia, el PSOE elevó la corrupción a niveles industriales.

Los casos GAL, Filesa, los fondos reservados, Roldán, Juan Guerra o Ibercorp muestran una estructura diseñada para controlar el Estado como una máquina partidista. Felipe González creó una red de clientelismo que aún sobrevive. Controló medios, tribunales, instituciones y todo lo que garantizara su permanencia en el poder.

La democracia española se degradó desde entonces. Se convirtió en un sistema dependiente de la voluntad del partido gobernante. Ese modelo no desapareció.

Zapatero: el sectarismo como política de Estado

José Luis Rodríguez Zapatero llevó a España a una fractura profunda. Reabrió heridas, fomentó el guerracivilismo y utilizó la memoria histórica como arma política.

Zapatero entregó la política exterior a regímenes ideológicos afines como Cuba, Nicaragua o Venezuela. Su gestión impulsó la división, el odio, el resentimiento y la confrontación permanente.

Su mandato no fue un accidente. Actuó como puente entre la corrupción felipista y el proyecto totalitario de Sánchez. Su legado confirma que el PSOE continúa una línea coherente: debilitar y destruir la nación como gran objetivo y fortalecer el poder del partido en todas las instituciones.

Pedro Sánchez: la culminación del proyecto anti-España

Pedro Sánchez representa la versión más extrema del ADN del PSOE. Su ambición no reconoce límites. Su egocentrismo y su desprecio por la verdad lo convierte en norma. El partido funciona como una secta política sin cuestionamientos internos. Es el gran dictador convertido en presidente.

Sánchez pacta con comunistas, separatistas y proetarras. Entrega la unidad nacional a cambio de votos. Su gobierno destruye instituciones, manipula medios, ataca la libertad de prensa y erosiona la separación de poderes.

España vive el mayor deterioro institucional desde 1978 y un retroceso claro en libertades reales. No son los Cerdán, Ábalos o Koldo. Esos son solo peones. Es un sistema entero que se mueve al servicio del tirano.

Un partido que no admite disidencias

La militancia socialista funciona como un ejército de fanáticos. No cuestiona, no exige y no pide explicaciones. La organización promueve resentimiento, odio y enfrentamiento como herramientas políticas.

Los dirigentes moldean el pensamiento interno para eliminar la duda. La estructura convierte al ciudadano en un robot político. No piensa, sigue las directrices de su líder sin rechistar. Este comportamiento confirma que el PSOE tiene un problema estructural, no coyuntural.

España debe librarse del PSOE

Muchos repiten que el PSOE tuvo algunos momentos buenos. Es falso. El PSOE jamás favoreció a España. Es más, cada etapa del partido dejó destrucción, corrupción o división.

Hoy representa una amenaza existencial para la libertad, la unidad y la prosperidad. España necesita instituciones fuertes, no un partido que las devora.

España no necesita una reforma del PSOE. Necesita liberarse de él. España merece un futuro sin las cadenas de un partido que nunca respetó sus valores fundamentales, y que fue desde su fundación un partido anticatólio y antiespañol.

Comparte con tus contactos:

Deja un comentario