El Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Igualdad dirigido por Irene Montero, ha publicado este jueves un informe titulado «Género y cambio climático: un diagnóstico de la situación». Entre otras conclusiones, el documento establece que «el patriarcado es perjudicial para nuestro clima».

El informe, de 80 páginas, analiza la relación que existe entre las diferencias de género y el impacto en el medio ambiente y concluye que «el patriarcado es perjudicial para nuestro clima» porque «los hombres han querido dominar a la naturaleza, de la misma forma que han deseado tener poder sobre los demás (mujeres, otros hombres y menores)».

«Al igual que el logro de la igualdad de género, la lucha contra el cambio climático es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI», afirma en la introducción firmada por la directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno.

El estudio ha sido llevado a cabo por un equipo investigador formado por tres mujeres: la psicóloga María Luisa Velasco; Cynthia Bartolomé, socióloga experta en igualdad y violencia de género, y Anabel Suso Araico, socióloga y experta en estudios y evaluación de políticas públicas.

En el primer apartado se expone la «relación con los principales indicadores asociados al cambio climático». En esta sección se habla de los hábitos de consumo, la movilidad, la salud o la pobreza energética.

Según el informe, los «insostenibles patrones de producción y de consumo de una parte de la Humanidad» están impactando de «manera desigual en todo el mundo, siendo posiblemente los menos responsables del problema, quienes más sufren sus consecuencias», en referencia a las mujeres a las que consideran menos culpables del cambio climático.

Interpretación de estudios

El documento -una recopilación de estudios externos- es interpretado por las participantes. Así puede observarse cómo, a pesar de mostrar un gráfico elaborado por el INE donde la mayoría de los valores muestran que el varón es más cuidadoso en cuanto al consumo de agua, su valoración es la siguiente: «De acuerdo al gráfico, no se aprecian grandes diferencias entre mujeres y hombres frente a las medidas de reducción del consumo de agua».

Añade, sin embargo, que «las mujeres destacan proporcionalmente por encima de los hombres en 3 de las 8 medidas observadas, siendo algo notable la diferencia en el reciclaje del agua, donde casi el 26% de las mujeres señala que toma medidas al respecto mientras que sólo el 21% de los hombres hace lo propio». Por lo tanto, a pesar de que el hombre cuenta con cinco valores positivos en el gráfico, el documento resalta el más beneficioso para la mujer.

Gráfico insertado en el informe
Gráfico insertado en el informe

El informe sostiene asimismo que existe un uso «significativamente diferenciado» de los medios de transporte, apuntando a que las mujeres se desplazan en mayor proporción que los hombres en transporte público, mientras que ellos optan prioritariamente por desplazarse en su coche particular.

Ventajas para mujeres

Además, el documento apunta que es importante incorporar los derechos de las mujeres «como prioridad horizontal en los fondos que financian la política medioambiental», es decir, aplicar políticas que beneficien al género femenino a través, presumiblemente, de subvenciones.

Por otro lado, considera que se debe mejorar «la eficiencia energética» de las viviendas y el «acceso a aire acondicionado», especialmente entre las familias de recursos más bajos con mujeres embarazadas y niños.

Concluye que es importante mantener unos estudios «desagregados por sexo» para conocer el desarrollo de ciertas políticas en un futuro.

Otros informes

Una de las últimas polémicas en las que el Ministerio de Igualdad ha sido protagonista ha sido la publicación de una guía sobre las adicciones en las mujeres.

«Una gran parte de las mujeres hemos sido educadas para dedicarnos a otras personas, relegando nuestras propias necesidades», relata la guía para sostener a continuación que parte del tiempo de las mujeres y de sus energías «se emplean en que personas de su familia se sientan bien y esto, a menudo, provoca una sensación de vacío, de debilidad y de confusión que puede hacerles vivir una situación de vulnerabilidad».

Según el documento, las mujeres han ido incorporando en sus vidas actividades en las que antes «estaban vetadas». Por ello sostienen que la mujer ha asumido «comportamientos asociados al modelo masculino hegemónico» para «acceder al mundo masculino». De esta manera, relacionan el consumo de sustancias con «poder estar en las mismas condiciones que ellos y no perder oportunidades».

(Raquel Tejero. Ok Diario)

Por Redaccion

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