El Gobierno ha admitido ya ante Bruselas la profunda recesión en la que se sumerge España: ha remitido este jueves el Programa de Estabilidad 2020-2023, junto al Plan Nacional de Reformas, y en la actualización del cuadro macroeconómico recoge ya una radical caída del PIB de entre el 9% y el 9,5% debido al impacto de la crisis del coronavirus.

El adelanto del Gobierno de Pedro Sánchez se sitúa, de este modo, incluso por debajo de la del Fondo Monetario Internacional, que publicó ya a mediados de abril un informe desolador en el que avisaba de la mayor caída del Producto Interior Bruto (PIB) de la historia reciente de España y de un fuerte incremento del desempleo como consecuencia de la crisis del COVID-19.

Según las estimaciones del organismo que dirige Kristalina Georgieva, la economía española sufrirá un desplome del 8% durante este ejercicio y la tasa de paro se situará en el 20,8%. Este hundimiento del crecimiento en España será, además, casi el triple del que se registrará en el conjunto de la economía global (3%). Ahora España reconoce que el FMI se quedará corto: en concreto, entre un punto y punto y medio corto, según estas nuevas previsiones del Gobierno.

Es más, este mismo viernes se han conocido los datos de caída del PIB en el primer trimestre. Y el pesimismo ha sido la nota dominante. Porque ese indicador, con sólo medio mes de todo el trimestre tocado por el estado de alarma, ha mostrado ya un desplome del 5,2% del PIB.

El Programa de Estabilidad actualizado remitido a Bruselas incluye, además, el escenario fiscal a medio plazo y la agenda de reformas y medidas presupuestarias previstas. Y, como es lógico, recogen un desplome en la cifra de ingresos acorde a la marcha del PIB, algo que situará al Gobierno del PSOE y Podemos en una dura tesitura. Y es que, si lo sociocomunistas pretenden mantener sus promesas de fuerte incremento del gasto sólo tendrán dos posibilidades: o recurrir a un rescate o intentar un brutal programa de subida de impuestos. Y lo cierto es que, en la actual tesitura, pretender subir los impuestos dejaría a España totalmente hundida y, de nuevo, la sombra del rescate planearía sobre la economía nacional.

La vicepresidenta tercera de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, han sido las responsables de esta actualización. De esta inmersión en la realidad negada hasta hace poco, cuando Calviño aseguraba que el impacto del COVID-19 sería reducido.

Desplome

La bajada será brutal con respecto a la situación actual. Hay que recordar que España creció un 2% en 2019, por encima de la media de la zona euro. Y que el Gobierno rebajó en febrero su previsión de crecimiento para este año al 1,6%, ya con el coronavirus en plena fase de asalto internacional.

El Gobierno, además, elevó su previsión de paro hasta el 3,6%. Para el resto de ejercicios esperaba un avance del PIB del 1,5% en 2021, el 1,6% en 2022 y el 1,7% en 2023, con unas tasas de paro del 13%, el 12,6% y el 12,3%, respectivamente.

Hoy todo eso salta por los aires. Y es que, a estas alturas, España ya cuenta con 3,3 millones de parados en términos EPA, 1,1 millones de autónomos que han solicitado la ayuda por cese de actividad, y 4,2 millones de trabajadores acogidos a solicitudes de ERTE. En total, representan entre todos ellos un 37% de la población activa, un volumen del que no todos pasarán al paro estable, pero sí, desde luego, muchos más de los previstos inicialmente por el Gobierno.

(Carlos Cuesta. OK Diario)

Por Redaccion

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