El Gobierno ha hecho público un ‘Plan de formación en igualdad y no discriminación’ dirigido a funcionarios en el que se enseñará a los trabajadores de la Administración a usar el lenguaje inclusivo y a entender la «diversidad afectivo-sexual», entre otros asuntos. También propone conocer la «historia del feminismo».

El Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), dependiente del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, ha puesto en marcha un plan de dos años de duración con el objetivo, según la entidad, de «avanzar en el fortalecimiento de las capacidades de las administraciones públicas para la consecución de una sociedad más justa, igualitaria y libre de violencias». En el mismo han participado el Ministerio de Asuntos Sociales de Pablo Iglesias y el de Igualdad dirigido por Irene Montero.

El plan se ha estructurado en dos ejes: el primero contiene actividades formativas relativas a la diversidad y la igualdad en un sentido más amplio, y el segundo se centra básicamente en los mismos asuntos pero relacionados únicamente con la igualdad entre mujeres y hombres y feminismo.

Esta iniciativa consta de 15 actividades en las que los funcionarios podrán matricularse. La idea es que los cursos tengan su fin en el año 2022.

Dentro del primer eje, el dedicado a la discriminación generalizada, han incluido una formación enfocada a que los servicios de las administraciones públicas pongan a disposición de la ciudadanía la capacidad de «contemplar la diversidad afectivo-sexual y las diferentes identidades de género».

Dentro de este bloque incluyen en sus objetivos el de reconocer distintas realidades y características en torno a la diversidad, detectar situación de vulneración del derecho a la igualdad o incorporar la dimensión ‘LGTBI+’ a las políticas públicas.

Esta formación trata sobre los conceptos y definiciones sobre la diversidad afectivo-sexual o la «interseccionalidad con otras formas de discriminación».

Historia del feminismo

Otro de los asuntos que se tratará en los cursos financiados por el Estado y dirigidos a su personal será el lenguaje inclusivo.

El uso de este tipo de lenguaje ha sido, desde hace años, una de las obsesiones de Podemos y del feminismo. Tanto es así que se ha obligado a los miembros del partido a utilizar términos como ‘portavoza’, como lo hizo la ahora ministra de Igualdad, Irene Montero. Es muy habitual que los líderes de la formación se refieran a sí mismos con el género femenino, para reivindicar el feminismo.

Asimismo, han establecido una formación dedicada al «lenguaje administrativo acorde a la sociedad» donde indicarán a los funcionarios las estrategias para no hacer un «uso sexista y discriminatorio» y evitar «las imágenes estereotipadas». Además, incluyen apartados dedicados al estudio de la historia del feminismo en España y en el mundo y se discutirá sobre las posibles aplicaciones al sistema público actual.

Otro de los cursos de este plan tratará de formar a empleados públicos para que se conviertan en docentes sobre igualdad entre mujeres y hombres y prevención de violencia de género.

Con ello persiguen el objetivo de «sensibilizar y formar al personal formador en dichas materias y disponer de una bolsa de profesionales capacitados para impartir formación» en esta materia.

Otras formaciones

Lo cierto es que el plan también incluye materias tan necesarias como la prevención de la violencia de género o la adaptación de las personas discapacitadas en la sociedad.

En este sentido se pretende enseñar a los trabajadores a poner especial atención, por ejemplo, en el desarrollo de herramientas accesibles para discapacitados.

Además, se formará acerca del lenguaje de signos para que los funcionarios puedan interpretar ciertas frases más frecuentes o, incluso, dar ciertos tipos de información usando dicho sistema.

Igualdad y sus guías

Una de las últimas polémicas sobre igualdad de género la ha protagonizado el propio Ministerio dirigido por Irene Montero. Igualdad ha publicado a través del Instituto de la Mujer una guía sobre las adicciones en mujeres. En ella, se afirma que la desigualdad es el detonante que provoca que el sexo femenino consuma alcohol, tabaco y drogas.

«¿Adicciones para qué?». Así ha titulado el Ministerio dirigido por Irene Montero su nueva publicación, dedicada a las peculiaridades de la adicción a distintas sustancias por parte de las mujeres.

«Una gran parte de las mujeres hemos sido educadas para dedicarnos a otras personas, relegando nuestras propias necesidades», relata la guía para sostener a continuación que parte del tiempo de las mujeres y de sus energías «se emplean en que personas de su familia se sientan bien y esto, a menudo, provoca una sensación de vacío, de debilidad y de confusión que puede hacerles vivir una situación de vulnerabilidad».

Según el documento, las mujeres han ido incorporando en sus vidas actividades en las que antes «estaban vetadas». Por ello sostienen que la mujer ha asumido «comportamientos asociados al modelo masculino hegemónico» para «acceder al mundo masculino». De esta manera, relacionan el consumo de sustancias con «poder estar en las mismas condiciones que ellos y no perder oportunidades».

(Raquel Tejero. OK Diario)

Por Redaccion

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