El discurso de fin de año de Abascal rompe con el bipartidismo, pero sorprende por un silencio grave: no menciona el cristianismo, raíz esencial de España.
Un discurso que rompe con el bipartidismo PP-PSOE
El discurso de Abascal dura algo más de siete minutos y marca diferencias claras con el PSOE y el PP. Esa distancia supone un avance evidente frente al consenso artificial del régimen bipartidista.
El electorado ya percibe el engaño del bipartidismo. Salvo el votante fiel fanatizado, muchos españoles entienden que PP y PSOE actúan como dos caras de la misma moneda. Ambos sostienen un modelo político fracasado, sometido al globalismo y en contra de los intereses de los españoles.
En este contexto, Abascal aventaja a Pedro Sánchez y a Alberto Núñez Feijóo en claridad dialéctica. El discurso de fin de año de Abascal conecta con una parte del electorado cansada de promesas vacías y cesiones constantes.
El discurso de Abascal refleja que quiere dejar atrás su antiguo complejo de inferioridad. El partido ya no acepta el papel de simple fuerza bisagra. Ahora aspira a gobernar España. Ese cambio estratégico resulta positivo.
El silencio sobre el Cristianismo: una ausencia peligrosa
Pero el discurso de Abascal tiene un grave denominador común: no menciona ni una sola vez a Cristo ni al cristianismo. Ese silencio resulta inquietante y difícil de justificar.
España no se entiende sin la fe cristiana. La nación nace, crece y se proyecta desde su identidad cristiana. Europa comparte ese mismo fundamento histórico y cultural. Y no nombra al cristianismo ni una sola vez.
Cabe preguntarse qué motiva esta omisión. ¿Olvido? ¿Cálculo electoral? ¿Temor a las élites globalistas? ¿Renuncia ideológica? ¿Cobardía? Cualquiera de estas razones marcaría una deriva preocupante.
Cuando un partido renuncia a defender lo esencial, inicia el camino hacia ser un partido del sistema, lo contrario de lo que dice luchar. El discurso de fin de año de Abascal corre el riesgo de repetir la trayectoria del PP. Ese proceso siempre empieza con silencios estratégicos.
España y Cristianismo: una unidad inseparable
España y cristianismo forman una unidad indisoluble. Sin cristianismo, España deja de ser España. Decir España es decir cristianismo. Y viceversa. La historia lo demuestra de forma constante.
España alcanzó su grandeza cuando asumió su identidad cristiana y actuó conforme a ella. Los héroes y los santos de nuestra historia pertenecen a la España católica.
La Reconquista existió porque los reyes cristianos defendieron su fe y su tierra. No aceptaron una invasión musulmana que imponía con la espada una religión errónea y contraria a la dignidad de la persona humana.
El descubrimiento y la evangelización de América nacieron de esa misma convicción. España llevó la fe, la lengua y la cultura porque se sabía cristiana. El discurso de Abascal ignora la esencia de esta realidad histórica.
Gobernar España exige defender su esencia
Un proyecto político que aspire a gobernar España debe defender su esencia. No basta con criticar al bipartidismo ni al socialismo o al globalismo. Hace falta afirmar aquello que somos. No basta con denunciar los errores, hace falta proponer soluciones y para ello es necesario partir de lo que somos, de nuestra identidad y esencia. Sin miedos ni vergüenzas.
El discurso de Abascal acierta al señalar el agotamiento del sistema. Sin embargo, falla al no nombrar el fundamento espiritual de la nación.
La neutralidad religiosa no existe en la historia. Cuando un líder evita mencionar el cristianismo, otros llenan ese vacío con ideologías ajenas y hostiles.
Defender la familia, la vida y la unidad de España exige defender también su raíz cristiana. Todo lo demás resulta retórica vacía.
Sin raíces no hay alternativa real
El discurso de fin de año de Abascal marca un paso adelante frente al bipartidismo y al globalismo. Sin embargo, su silencio sobre el cristianismo plantea una alerta seria.
España necesita líderes que no solo denuncien el sistema, sino que defiendan su alma. Sin fe, sin raíces y sin memoria, ningún proyecto puede sostenerse.
Quien aspire a gobernar España debe decirlo sin complejos: España fue, es y seguirá siendo cristiana.





4 comentarios en «Abascal y su silencio sobre el Cristianismo, esencia de España»
Vox está sujeto al sionismo de derechas
En Navidad nos felicitó al lado de un belén y tomó una figurita.
En otra ocasión defendió el Valle de los Caídos.
En las elecciones de Extremadura se postró ante la Santísima Virgen de Guadalupe.
Está casado por la Iglesia, que ya quedan pocos…