Se acabó el chollo: Dinamarca retirará las ayudas públicas a los inmigrantes que no trabajen

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Dejar de vivir del cuento: La primera ministra danesa – la socialdemócrata Mette Frederiksen- ha explicado que quieren introducir una nueva lógica de trabajo en la que las personas tienen el deber de hacer una contribución y ser útiles

La primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, acaba de anunciar otra vuelta de tuerca a su política de regularización con la inmigración. Quiere retirar las ayudas públicas y subsidios a los inmigrantes que no estén trabajando y cotizando en el sistema público danés. «Durante demasiados años hemos hecho un flaco favor a muchas personas al no pedirles nada», ha comentado la mandataria danesa.

La medida es parte de un paquete de reformas que Frederiksen ha presentado con el objetivo de aumentar la integración de los inmigrantes y equilibrar un sistema social en el que considera que pesa demasiado la ayuda a los inmigrantes y refugiados.

Inicialmente, el esquema está destinado a quienes han estado recibiendo beneficios estatales durante tres o cuatro años y no tienen un cierto nivel de escolaridad y conocimiento del danés. La jornada laboral debe ser de al menos 37 horas semanales.

Además, Frederiksen ha explicado la importancia de esta reforma: «Queremos introducir una nueva lógica de trabajo en la que las personas tienen el deber de hacer una contribución y ser útiles y si no pueden encontrar un trabajo regular, tendrán que prestar algún otro tipo de servicio para obtener sus subvenciones», ha añadido. Puede ser un trabajo en la playa en el que se recogen colillas de cigarrillos o plásticos, o ayudando a resolver diversas tareas en una empresa», ha recalcado Hummelgard.

Ley de Asilo

El pasado mes de junio, Dinamarca puso en marcha la Ley de Asilo, que permitirá deportar a los solicitantes a centros ubicados en países fuera de la UE durante el tiempo que lleve la tramitación de su solicitud e incluso una vez conseguido el estatus de refugiados, de manera que no lleguen a pisar territorio danés si no es con el estatus de refugiado ya concedido. De este modo, el Gobierno danés continúa así el endurecimiento de su política de inmigración.