El comité de expertos, esos cuya identidad el presidente dijo que había que proteger, esos que decidían, estrictamente por razones científicas las fases a las que avanzábamos o no, aquellos que decidían que regiones como Madrid debían permanecer en fase I durante quince días (con las pérdidas económicas que ello supuso), esos doctores… esos lumbreras… no existían. Era otra mentira. Otro cuento.

Y de cuento en cuento, Pesánchez quiere vendernos también unas cuentas en las que alguien le apoye. Por favor. Cuentas y cuentos resumirán lo que diga la Historia sobre estos años en los que un país, el nuestro, España, antes un lugar serio y de fiar, se convirtió por arte de birlibirloque en un cuento, en un globo de aire que fue dirigido (es un decir) por un señor que… miente. Tal cual. Miente en la tele, en sede parlamentaria, antes y después de las elecciones, antes y después del Estado de Alarma… un señor que miente tanto que necesita del aplauso de sus acólitos para seguirse creyendo el personaje que inventó su publicista.

Un personaje vacío, como las manos de Pesánchez en la mesa de la negociación europea, vacío como sus planes de reconstrucción, como su idea de España, vacío como el interior del balón de oxígeno que cada vez necesita más para seguir viviendo en los mundos de Yupi, es decir, en la Moncloa, desde donde cree que lo está haciendo bien, porque Tezanos y los demasiados asesores que tiene Pesánchez, le dicen y le cuentan, que todo va bien…

Pesánchez, el estadista… el que reconoció por fin esta semana que el dato de muertos que “oficialmente” comunica su gobierno, “evidentemente, puede que no sea real”. Enhorabuena cuentista. Todos lo sabíamos ya. Todos sabemos que todo lo que dices son cuentos y que los cuentos, cuentos son… Es decir: No se fie usted de los datos oficiales que facilita el gobierno, porque “evidentemente” pueden ser falsos. Impresionante.

Tantos cuentos que no se sabe qué va a ser lo siguiente, con qué absurdo relato nos va a sorprender en unos días, para que olvidemos su anterior mentira. Es una carrera hacia la nada, cuento a cuento, paso a paso hacia el abismo. ¿Que un millón no tienen trabajo? ¿Qué 150.000 no han cobrado desde marzo? ¿Qué los nuevos parados no cobrarán hasta noviembre? ¿Qué hay más de 50.000 muertos? Aplaudirme vosotros, porque si salgo a la calle, me van a aplaudir a mí en la cara.

Mientras, el vice se queja de que los sediciosos y malversadores, es decir, los delincuentes, estén en la cárcel. Normal. A lo mejor se está preparando el terreno para cuando por fin, le juzguen a él…

¿Y Simón, el ínclito?, Ha decidido, como genio que es él solito, que mejor que no vengan los turistas. Total, él se va a Portugal, porque si fuera a Benidorm le iban a enseñar a hacer surf por debajo de la tabla. Y tampoco pasa nada. No le cesan, es un héroe ¿no? Díselo a los miles de trabajadores que este verano no tendrán nada que llevar a la mesa de sus hijos porque la ministra de exteriores en vez de negociar por UK, se sentaba con Gibraltar a departir, de igual a igual… bueno, en Turquía le fue peor, su homólogo la desautorizó en público, pero… normal, ¿no? Si es la ministra de un gobierno que “oficialmente” miente…

Si, que miente oficialmente. El Vaticano, que es otro Estado soberano ha tenido que desmentir hasta en dos ocasiones a Pesánchez, la última por afirmar en una entrevista en “Il Corriere de la Sera” que el “Papa les había «ayudado» con la exhumación de Franco”. Y era mentira. Otro cuento. Qué vergüenza que otro gobierno tenga que decirle al jefe del tuyo que miente y que el aludido no pueda sino agachar la cabeza e inventarse una nueva mentira, porque sí, es cierto. Mintió. Hala, a otra cosa, mariposa.

Mientras tanto, la culpa de los rebrotes, es de los jóvenes. No va a ser de los cientos de ilegales que recorren fugitivos España porque por alguna estúpida razón les dejamos hacerlo y les ayudamos a llegar a nuestras costas, donde son diligentemente atendidos y luego desperdigados por nuestro bello país para que inicien contagios, como ocurrió en Extremadura o en Lérida, pero claro, eso es verdad, mejor… que no se hable de ello, mejor, todos con bozal. Y si no lo llevas, eres un imprudente, un insolidario y tienes la culpa de todo, de la crisis, del paro y del hundimiento del Titanic. No he visto que donde hace ya más de quince días que es obligatoria la mascarilla haya mejorado nada la situación, pero claro…

A lo mejor es otro cuento, quién sabe…

¿Qué cuentas va a aprobar este gobierno mendaz?, ¿Las que definidas por sus socios comunistas convengan y convenzan a los sediciosos y exterroristas?, ¿las que negocie con Ciudadanos para fagocitar definitivamente a los naranjas?, ¿unas cuentas de unidad?, JA, no me hagas reír. Sus cuentas, serán otro cuento. Y no, no tendrán final feliz.

Paco Álvarez | Escritor

Por Redaccion

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