Cuando asesinar tiene premio | Felipe Sanz

Cuando asesinar tiene premio

Casi 70 presos de la banda asesina ETA ya están en regímenes flexibles de libertad.

La semilibertad para presos de la banda asesina ETA ya no constituye una excepción, sino una realidad que avanza de forma constante. A los asesinos etarras se les está poniendo en libertad. Según un análisis, casi 70 de los 125 etarras que aún permanecen en prisión disfrutan de regímenes flexibles como el tercer grado o el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario.

Esta situación genera una profunda indignación y rechazo social en la sociedad, per, sobre todo entre las víctimas del terrorismo, que observan cómo los responsables de asesinatos, secuestros y atentados caminan hacia la reinserción sin asumir una verdadera reparación moral. Sí, y es que asesinar, según quien lo haga, tiene premio,

El último caso ha sido el del asesino etarra Garikoitz Aspiazu Rubina, conocido como ‘Txeroki’, uno de los históricos jefes del aparato militar de ETA.

El caso Txeroki: del terror a la semilibertad

Txeroki es ante todo un terrorista y un asesino. Acumuló condenas que superan los 400 años de cárcel. En 2011 recibió 377 años por 20 intentos de asesinato relacionados con coches bomba. Estuvo detrás de los atentados de la T4 de Madrid que asesinó a dos personas.. Entre sus objetivos figuraban Jaime Mayor Oreja y diversas sedes policiales y judiciales. Además, la justicia francesa le impuso más de 30 años por terrorismo. Durante años, dirigió la estrategia armada de ETA incluso cuando la banda ya mostraba signos claros de derrota. Ahora le han concedido el régimen 100.2 de semilibertad tras estar solo quince años de prisión continuada. Es un puente hacia la libertad.

Es una clara injusticia que las víctimas no entienden. De hecho, las asociaciones de víctimas denuncian que esta progresión penitenciaria normaliza el pasado criminal de quienes nunca mostraron arrepentimiento real y les pone en una cuasi libertad .

De la condena a la semilibertad: una tendencia consolidada

La semilibertad para presos de ETA no se limita a Txeroki. El verdadero problema es que en los últimos años, más de 100 etarras han accedido a fórmulas similares desde que el Gobierno Vasco asumió la gestión penitenciaria en 2021. Esto significa que una política de cesión y una hoja de ruta para su liberación. Los verdugos tienen beneficios, las víctimas no.

Uno de los casos más simbólicos es el de Asier Carrera, miembro del comando que asesinó a Fernando Buesa y a su escolta Jorge Díez Elorza en Vitoria. Tras cumplir 20 años de prisión, obtuvo la libertad condicional en noviembre de 2025. Otro ejemplo lo protagoniza Juan Carlos Iglesias Chouzas ‘Gadafi’, responsable de varios asesinatos en los años noventa. El Ejecutivo vasco le concedió el tercer grado en 2025. También destaca Henri Parot, autor de 39 asesinatos, entre ellos el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza que mató a cinco niñas. En 2025 salió seis días de prisión tras enviar escritos donde “renegaba” de la violencia..

No existe un calendario oficial, pero la tendencia resulta clara: la mayoría de los etarras que aún permanecen en prisión avanzan hacia la semilibertad.

“El terrorismo mata una vez, pero el Estado humilla a las víctimas cada vez que premia a los asesinos.”

La semilibertad para presos de ETA responde, sobre todo, a una estrategia política que busca cerrar en falso una de las páginas más sangrientas de la historia de España. El Estado no puede tratar igual a un asesino terrorista que asesinó por ideología que a las víctimas. Y menos darles más beneficios. Sin verdad, sin arrepentimiento y sin justicia real con el cumplimiento de las penas, la reinserción se convierte en una burla.

Cada vez que un etarra sale antes de tiempo, el sistema envía un mensaje devastador: el crimen político sale rentable. Y cuando el asesinato tiene premio, la sociedad pierde autoridad moral.

TAGS: ETA, presos de ETA, semilibertad, víctimas del terrorismo, Gobierno Vasco, política penitenciaria, unidad de España

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