Las estadísticas oficiales acerca de los índices de natalidad en España son, además de preocupantes, muy reveladores de los cambios que se han producido en la sociedad española, y en la europea, en general.
Las conclusiones de las causas que se publican, ante tan preocupante episodio, no podemos negarlas por evidentes, pero no se llega al fondo de la cuestión, ni los gobiernos ponen remedios que deberían estar en sus manos para, al menos, suavizar ese rápido descenso antes de que las consecuencias del mismo continúen agravándose.
Porque la consecuencia más grave, a plazo medio, es una sociedad envejecida de tal magnitud que el Estado, la sociedad, no podrá mantener, habida cuenta de que el envejecimiento de las personas es cada vez mayor. Se presume que, antes de mediados del presente siglo, es decir, en poco más de 20 años, las personas alcanzarán los 100 años de vida, de una manera normal y razonable.
Las causas que se nos presentan en los diferentes medios gubernamentales, ante los bajos índices de fertilidad, son:
A) La inseguridad económica, debido al desempleo, salarios bajos, e inestabilidad laboral. Ciertamente, son causas influyentes en el índice de natalidad. No obstante, nos deberíamos preguntar cuáles son las soluciones de los gobernantes, en orden a paliar estos problemas, y cuáles son los motivos, más o menos bastardos, por los que no solamente no se llega a soluciones prácticas sino que, por el contrario, continúan agravándose.
B) La falta de vivienda asequible, es otra manera utilizada por los políticos para distraer a la sociedad, mientras no se toman las medidas necesaria como, por ejemplo, facilitar los trámites a los constructores, la salida a la venta pública, a bajos precios, de los inmensos terrenos propiedad del Estado, de los ayuntamientos, diputaciones y demás corporaciones. Todo son engañosas palabras para ocultar la incompetencia gubernativa, anunciando la construcción de miles y miles de viviendas, que no llegan nunca y que quedan como mentiras permanentes y repetidas, para ir tirando del pesebre nacional…
Cabe preguntarse cómo fue posible que en los años 60” y 70”, del pasado siglo, que se entregasen anualmente en España miles de viviendas a centenares de españoles, prácticamente gratis. Estas inauguraciones que hemos presenciado los mayores, se hacían en un momento en que los impuestos directos a las familias trabajadoras eran, prácticamente, inexistentes, o muy bajos. ¿Cómo es posible que los gobiernos, como el actual, que recauda en impuestos miles de millones de euros, no puedan dedicarse solamente algunos de ellos, no tantos, a solucionar este grave problema?
Podemos continuar preguntándonos ¿Por qué hay tantas trabas y precios altos en los alquileres de viviendas? La respuesta, siempre desde la particular perspectiva de un escritor, se nos antoja fácil: Mientras los políticos socialcomunistas invadan este comercio, y maldigan al propietario de la vivienda, como causante principal de la situación actual, la solución no llegará nunca. Deje el gobierno al criterio del propietario que comercie libremente con su vivienda, proteja su propiedad (que avala la Constitución española) y proteja al inquilino en caso de que se encuentre con problemas de pago, mediante leyes razonables y a cargo de los presupuestos.
¿Cómo es posible que el gobierno proteja, preferentemente, al “okupa” y deje al propietario fuera de la ley? ¿Cómo se a activar el alquiler de la vivienda con esta rémora legislativa? ¿Por qué se extrañan los políticos de que se retiren del mercado de alquiler millones de viviendas? Parece razonable que la solución está en la libertad del mercado y en la protección de propietarios e inquilinos. Todo lo demás es demagogia, indolencia política y recaudación de impuestos rayana en el robo social.
C) El retraso en la edad de la maternidad , es una consecuencia, en principio, de los puntos expuestos anteriormente, pero no la única. Actualmente, la edad media de la madre que tiene un hijo, pasa de los 34 años, y subiendo…Convenía recordar, ahora, para aquellos que no lo sepan, o no les interese recordarlo que, en el último tercio del pasado siglo, allá por los años 70’, la edad media de natalidad de la mujer primeriza estaba en los 21,5 años, aunque la tendencia a partir de esos años subía hasta los 25 años en la década de los 80’. No ha pasado tanto tiempo para un cambio tan brusco y espectacular…
Ante estos datos nos deberíamos preguntar los españoles qué políticas desarrolla el gobierno para reconocer y declinar el sentido de esas peligrosas curvas estadísticas, que se inclinan hacia un futuro social y nacional ciertamente catastrófico.
Porque ese manido argumento de recurrir a la falta de conciliación y ayudas públicas, sin proponer soluciones, es engañar y entretener al contribuyente una vez más.
Descritos estos puntos, vayamos a la segunda, o primera, según se quiera considerar, causa de esta situación que, por cierto, no nos ha llegado de improviso.
El mundo occidental actual viene, desde final del siglo XX, acentuado en el siglo XXI, de una globalización económica con propuestas diferentes en cuanto a los estilos de vida, que se han apartado de la educación tradicional, de la religión, de la familia, amparados en unos cambios políticos dirigidos por la izquierda internacional, centrados en la falsa libertad, el feminismo exclusivo y destructor, el mendaz argumento del cambio climático, y la autoridad “moral” que se reconoce, y se protege a ultranza, a la empoderada sociedad LGTBIX…, y a organizaciones no gubernamentales de dudosa actividad, que actúan en contra del humanismo cristiano, que se da por desaparecido en la sociedad, a estas alturas del siglo XXI. Lo chabacano impera en la sociedad, las humanidades se van abandonando del estudio, en favor de la ciencia y la tecnología doméstica; la praxis social ha contribuido al abandono del camino del sacrificio y del mérito personal, desviándose por sendas irregulares de más fácil recorrido, como son la ausencia de responsabilidad, la falta de compromiso social y el abandono de la tradición familiar.
Estos cambios culturales y nuevos modelos de vida ya no encuentran necesaria la maternidad, que se contempla como una opción a considerar entre otras muchas que ofrece la sociedad, como son el ocio, la facilidad de viajar, el desarrollo profesional, o simplemente la adopción de una mascota, opciones que han desembocado en un nuevo individualismo exageradamente egoísta.
En estos 26 años del siglo XXI, los niños son considerados como un estorbo que impide escoger esas otras opciones menos comprometidas, más fáciles de tratar, haciendo dejación de la educación familiar para dejarla, casi exclusivamente, en manos de la escuela, cada vez más deficiente, o trasladar el cuidado y esa necesaria educación familiar a los abuelos que, de una manera general, se han convertido en un fundamental motor educativo y, a veces, económico, de una buena parte de la sociedad española.
No es de extrañar, pues, que los jóvenes encuentren muchas dificultades en encontrar una pareja estable que piense, seriamente, en el matrimonio. Y cuando se produce esa coincidencia de pareja parece que, antes de firmar ese compromiso moral y social del matrimonio, ya se ha proyectado excluir el aumento de la familia e, incluso, el divorcio que llegará más tarde o más temprano…
La mayoría de las soluciones a esta peligrosa situación, debería estar en manos de los políticos, a la derecha o a la izquierda, invirtiendo una gran parte del inmenso presupuesto en solucionar el problema que, desde nuestro punto de vista, no se arregla con subvenciones miserables para distraer a la comunidad, ni con dogmas engañosos para pasar el tiempo y continuar rebañando el pesebre nacional, metiendo corruptas y sucias manos en el presupuesto, o empleando este en actividades inútiles pensando, únicamente, en el beneficio personal y en el rendimiento político, para continuar ostentando el poder.
Mientras no se considere a la familia como soporte imprescindible del edificio social, protegiéndola y amparándola en sus necesidades vitales y morales, los lamentos de la infertilidad nacional, continuarán siendo estúpidos cantos de sirena.
Madrid, la Fiesta Nacional de los toros no se rinde y toma las riendas culturales que le pertenecen, a 14 de abril de 2026.
Juan Hernández Hortigüela | Historiador y escritor
Tags: Natalidad, España, Demografía, Vivienda, Economía, Familia, Políticas públicas, Envejecimiento.




