Europa vota a favor de acelerar el certificado digital verde para viajar este verano y salvar la economía, pero los expertos médicos avisan: hay grandes riesgos y vulneración de derechos.

La Comisión Europea sigue adelante con su certificado digital verde, el llamado ‘pasaporte sanitario’. Este jueves, el pleno del Parlamento votó a favor de aplicar el procedimiento de urgencia para que pueda estar aprobado en junio. Un tiempo récord que tiene un único objetivo: salvar el verano (es decir, la economía) de los países de la Unión, sobre todo aquellos que dependen fuertemente del turismo como España.

El Gobierno español ha abrazado la idea desde que la presidenta de la comisión, Ursula von der Leyen, anunció el pasaporte hace ahora tres semanas. Esta ha de ser, creen en Moncloa, la tabla de salvación ante un escenario muy crudo, en el que el Banco de España ha anunciado que el crecimiento de nuestra economía se estancará en un pobre 6% este 2021 por el retraso en la llegada de los fondos de recuperación.

Perder otro verano sería pues un desastre económico y social de grandes proporciones, pero los expertos médicos avisan: no está tan claro que el pasaporte vaya a ser la panacea, y se impulsa además vulnerando los derechos fundamentales de millones de europeos. Con una gran parte de la población todavía por vacunar, su entrada en vigor puede ser un verdadero caos.

Foto: Foto: EFE.

El azar de estar vacunado

El ‘pasaporte sanitario’ es una cartilla digital que refleja si la persona ha sido vacunada contra el covid-19, si ha superado la enfermedad y tiene anticuerpos o si se ha sometido a test PCR. Vacuna, anticuerpos y PCR son las tres llaves para poder viajar libremente por la Unión Europea, bien sea para unas vacaciones o para trabajar. Y así será, calcula Bruselas, mientras dure la pandemia, y eso pueden ser años considerando la aparición de nuevas variantes del virus. Por lo tanto, nadie que pretenda salir de España podrá escapar a este pasaporte a partir de junio.

Vacuna, anticuerpos y PCR son las tres llaves para poder viajar libremente por la UE

Los distintos países de la Unión Europea decidirán en base al certificado si permiten la entrada libre a ese ciudadano, si le obligan a una cuarentena o si no le dejan entrar (aunque Bruselas asegura que en ningún caso se prohibirá la entrada). Con el actual ritmo de vacunación, es muy probable que muchos menores de 55 años no hayan recibido la vacuna en junio. Si los jóvenes son los que más viajan, pero en su ‘pasaporte sanitario’ no aparecen como vacunados, ¿se les permitirá la entrada a otro país con un test PCR reciente o serán obligados a una cuarentena?, ¿deberán quedarse en su país este verano mientras los mayores ya vacunados viajan libremente, o se hará la vista gorda según su origen?

“Este certificado está diseñado desde el mundo ideal en el que el 100% de la población está vacunada. Pero la realidad es que en verano gran parte de la población no vulnerable puede no haber recibido sus dosis aún, y es justamente esa población la que más se mueve”, advierte Itziar de Lecuona, directora del Observatorio de Bioética y Derecho (OBD) – Cátedra UNESCO de Bioética de la Universidad de Barcelona. “Está bien que se quiera reactivar la economía, pero ¿se pedirá el certificado solo para viajar o será un pasaporte social? ¿Quién tendrá acceso a esos datos sanitarios que afectan a la intimidad y privacidad de las personas? ¿Quién está habilitado para exigirlo? Es muy prematuro aprobar este pasaporte y se corre el riesgo de anular derechos”.

«Es muy prematuro aprobar este pasaporte y se corre el riesgo de anular derechos»

Otro ejemplo: una persona ya vacunada viaja al extranjero, o llega desde el extranjero a España, y se infecta con coronavirus. No hay evidencia científica sólida de que la vacuna evite la transmisión del virus. Por contra, una persona sana que no ha sido vacunada no podrá viajar al extranjero (o será sometida a cuarentena). Más aún: ¿qué hacemos con las personas que deciden no vacunarse, es esta una forma ‘de facto’ de forzar una vacunación para toda la población?

El ‘pasaporte sanitario’ es potencialmente discriminatorio y así lo ha advertido la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) en un comuncado contundente días atrás: “A día de hoy, no se puede descartar que una persona vacunada pueda transmitir el virus. Esta circunstancia puede suponer un importante riesgo ante la aparición de nuevas variantes, más infectivas y transmisibles, para las que la efectividad de las vacunas se ha mostrado inferior. La utilización del certificado con la ‘creencia’ de que el vacunado no va a enfermar y no va a transmitir el virus puede ser un problema de salud publica de primer orden. (…) Puede contribuir a la generación de nuevas ondas pandémicas”.

Federico de Montalvo, presidente del Comité de Bioética de España y profesor de Icade, rebaja la alarma sobre el ‘pasaporte sanitario’. Afirma que puede ser una medida efectiva para recuperar la movilidad dentro de la Unión Europea, que a fin de cuentas es un derecho fundamental ahora suspendido, y que puede insuflar algo de oxígeno a la economía.

“Al certificado se puede acceder no solo con la vacuna, sino también habiendo pasado la enfermedad y realizándose una prueba PCR», indica De Montalvo. «Al permitir tres vías de acceso, la objeción de justicia [la discriminación de premiar a los vacunados] se salva. Una PCR no previene el riesgo al 100%, pero debemos intentar una vuelta a la normalidad asumiendo riesgos tolerables. Por eso el certificado no se aprueba como directiva europea, sino como reglamento, para que sea homogéneo y evitar implementaciones diferenciadas por países. La pregunta que debemos hacernos es: ¿el riesgo frente al beneficio es tolerable o no?”. El Consejo Europeo pide acelerar las vacunaciones

Respecto a la posibilidad de que un vacunado transmita el covid-19, De Montalvo subraya que cada vez hay más evidencia científica sobre la casi inexistente tasa de contagios entre inmunizados, tesis que refuerza el caso de Israel, Escocia y el Reino Unido. Sin embargo, avisa de que los certificados deberán ser actualizados constantemente para evitar una explosión inesperada de contagios. «La pandemia está viva, va cambiando. Si yo me he vacunado con AstraZeneca, por ejemplo, y viajo a Francia donde resulta que aparece un brote importante de cepa sudafricana, para la que mi vacuna tal vez no es efectiva, hay que poder actualizar esos datos».

Bruselas transita pues sobre el alambre. Una buena idea hoy puede ser una idea nefasta mañana. Es cierto que la transmisión del virus se reduce drásticamente entre la población vacunada, ¿pero qué ocurre con nuevas variantes aún por identificar? “Si la vacunación no redujera las infecciones, la utilización de pasaporte vacunal para facilitar los viajes y el turismo podría tener unas consecuencias muy negativas para las personas no vacunadas, pues los vacunados se convierten en vectores de transmisión de la enfermedad”, avisa Sespas. De Lecuona, de la cátedra Unesco de Bioética, coincide en esta idea: “Hay que ver si el certificado no anima a conductas riesgos para tener anticuerpos y poder viajar libremente”.

Días atás, la IATA, patronal del transporte aéreo, ensayó su propio ‘pasaporte sanitario’ para permitir la entrada en los vuelos comerciales a los viajeros. La asociación calcula una pérdida de 95.000 millones para este año tras un 2020 desastroso, y está desarrollando distintas aplicaciones para verificar el estatus sanitario de los pasajeros.

Ese es el gran peligro último del certiticado digital verde de Bruselas, que siente un precedente para controlar a las personas en el futuro. “La clave es para cuánto tiempo lo queremos”, apunta De Montalvo. “Porque yo defiendo el certificado mientras dure la pandemia, pero no como una herramienta para quedarse. En el actual contexto necesitamos medidas para recuperar la normalidad, pero no puede incorporarse al día a día porque entraríamos en un escenario de biopolítica donde la salud se convierte en un elemento de control del individuo. Que esto se convierta en que si tengo una dolencia se me discrimina, o que una empresa tiene miedo a que sufra un infarto en el vuelo y no me deja volar, sería muy peligroso. Afortunadamente tenemos mecanismos de control como el Tribunal de Justicia de la Unión Europea”.

Los certificados estarán autenticados con un código QR. ¿Se podrán falsificar? Ya se ha demostrado previamente lo fácil que es

Por lo pronto, Grecia, uno de los países europeos más castigados por el covid-19, ya ha anunciado que volverá a recibir turistas a partir del 14 de mayo, pero solamente permitirá el acceso a quienes estén vacunados, hayan superado la enfermedad o traigan un PCR negativo reciente. Y esto abre otro melón: los certificados estarán autenticados con un código QR. ¿Se podrán falsificar? Ya se ha demostrado previamente lo fácil que es ‘hackear’ códigos QR. Si hasta la fecha se han falsificado infinidad de test PCR, ¿quién asegura que no seguirá ocurriendo en el futuro?

Derechos fundamentales como la libre circulación, la intimidad, la no discriminación o la equidad entre todos los ciudadanos están en juego con este ‘pasaporte sanitario’ europeo. La Comisión Europea tiene por delante tres meses para desarrollar el reglamento y atar todos los cabos sueltos.

(David Brunat. El Confidencial)

Por Redaccion

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