La iniciativa es una puerta para burlar la competencia de los Estados miembros
Bruselas impulsa el aborto desde el Parlamento Europeo
El impulso europeo del aborto avanza con fuerza en Bruselas. La reciente audiencia pública confirma una estrategia para presionar a los Estados y extender un estándar ideológico común.
Una audiencia que convierte un trámite en celebración ideológica
La audiencia pública sobre la Iniciativa Ciudadana Europea «My Voice, My Choice» debía ofrecer un contraste serio de argumentos. El escenario mostró otra cosa. Las comisiones LIBE, SANTÉ y PETI actuaron como un bloque alineado. Los representantes institucionales aplaudieron la iniciativa sin reservas y transformaron un acto técnico en una celebración ideológica. No fue un debate. Fue un monólogo.
El apoyo del Parlamento al aborto dominó cada intervención. La presentación se vendió como un asunto de «salud pública». La maniobra buscó ocultar el verdadero objetivo. Bruselas pretende abrir una vía para burlar la competencia exclusiva de los Estados miembros en esta materia.
Muchos países europeos no reconocen el aborto como un servicio sanitario público exigible. Otros lo regulan con límites claros. No existe homogeneidad legal. Pese a ello, la audiencia intentó imponer un marco único desde las instituciones comunitarias.
Bruselas usa la participación ciudadana como palanca política
La Comisión Europea repite un patrón conocido. Presenta una iniciativa ciudadana formal como si expresara la voluntad directa de todos los europeos. Después la impulsa desde dentro. La cordialidad constante durante la audiencia reveló complicidad. La participación ciudadana perdió autenticidad y se transformó en un pretexto para avanzar una agenda ideológica.
La estrategia erosiona la subsidiariedad. Los tratados europeos reservan ciertas materias a los Estados miembros. La vida humana y su protección forman parte de esas competencias nacionales. Sin embargo, el impulso europeo del aborto pretende debilitar esa soberanía y eliminar criterios éticos sensibles.
Las organizaciones de la sociedad civil que defienden la familia, la vida o la antropología clásica no reciben un trato justo. Bruselas censura y margina cualquier posición que no encaje con el patrón ideológico dominante. Una entidad histórica dedicada a la familia sufrió ese veto. La institución comunitaria rechazó su solicitud porque (cita literal): «no se haya alineada con los valores europeos».
Hacia un derecho al aborto impuesto desde arriba
Tras la audiencia, el proceso continúa. La Comisión enviará su respuesta oficial a la iniciativa. Después llegará el debate del Parlamento Europeo el 18 de diciembre de 2025. Si las instituciones mantienen la misma línea, la Comisión propondrá un texto legislativo.
Ese texto obligaría a todos los Estados miembros. Impondría un derecho al aborto con cobertura estructural en toda la Unión. Cada país perdería su capacidad para legislar y proteger la vida según su tradición, su cultura y sus principios.
El impulso europeo del aborto tiene prisa. Las instituciones avanzan sin contrapesos críticos. La presión política aumenta mientras se debilitan las voces disidentes.
Europa no puede confundir participación con manipulación. Tampoco puede confundir pluralismo con pensamiento único. Bruselas proyectó un modelo único de «valores europeos» que excluye a millones de ciudadanos. Esta deriva marca un giro peligroso para la democracia.
Lo que está en juego para Europa y para la libertad
Lo que ocurre en Bruselas no representa una simple tramitación. Representa un intento de reconfigurar Europa desde arriba. Los lobbies afines al aborto financian la iniciativa y presionan para convertirla en ley. Las instituciones siguen la corriente y construyen un relato que excluye cualquier visión distinta.
El futuro legislativo afectará a la soberanía, a la libertad de conciencia y a la protección de la vida. Los pueblos europeos construyeron su identidad sobre la dignidad humana. Esa dignidad sostiene la libertad y el orden constitucional. Europa no puede ignorar esos fundamentos.
El impulso europeo del aborto amenaza esas bases. La sociedad civil necesita reaccionar. La libertad entra en peligro cuando una élite institucional decide lo que todos deben pensar, aceptar y legislar.
El impulso europeo del aborto revela una deriva profunda dentro de las instituciones comunitarias. Europa necesita un debate real, no una imposición ideológica. La defensa de la vida, la soberanía nacional y la libertad de pensamiento exige vigilancia, firmeza y participación activa.





2 comentarios en «Del Parlamento al dogma: así impone Bruselas el aborto»
… el satanismo s impone en la U.E.
El aborto es, a pesar de todas las posibles justificaciones personales y colectivas por causas supuestamente humanitarias
: una aberración espantosa, éticamente detestable, que atenta contra el universal derecho a transmitir la vida y el inestimable derecho a ¡ nacer a la vida !.
Los que abogan por el aborto, son hombres y mujeres ¡ QUE HAN NACIDO !, felizmente, sin que nadie se lo impida.
El derecho a ¡NACER! está por encima de cualquier otro derecho, sea el que sea. El ejercicio de nuestra libertad, no puede sobreponerse al derecho de otro ser humano a ¡ VIVIR !. La creencia de que nuestro cuerpo » es nuestro » y que podamos hacer con él lo que nos plazca : es falsa. Todos hemos recibido nuestro ser y nuestro cuerpo, gratuitamente y sin contribución nuestra alguna. Somos, eso sí, depositarios de nuestra vida y de nuestro cuerpo, con derecho a administrarlo, a cuidarlo, y a dedicarlo al bien propio y al bien colectivo. Como seres humanos, conscientes de nuestro origen y nuestro final, debemos actuar responsablemente en todo y transmitir la vida generosamente a quienes han de continuar conservando nuestra especie a lo largo de los tiempos. Cualquier problema o circunstancia que pueda contrariar , debe ser atendida y solventada a su favor por el colectivo (y esto es a día de hoy, absolutamente asumible por todos) con total dignidad y estabilidad emocional, económica y social, para ! la madre y para su hijo/a.
Naturalmente, la libertad de tener o no tener hijos, es respetable. Pero que nada ni nadie pueda arrebatarle, por la causa que fuere, el derecho de nacer a la vida a un ser humano independiente ya engendrado, es un principio ¡ sagrado ! del que depende nuestra HUMANIDAD.