El fundador de Microsoft da un giro a sus inversiones y apuesta por «los mandamientos» de la Agenda 2030 que él mismo promueve.

Bill Gates sorprende nuevamente dando un giro total a sus inversiones, algo que ha pillado por sorpresa a muchos accionistas que no entienden estos nuevos movimientos del magnate norteamericano. El fundador de Microsoft ha decidido desprenderse de las acciones de AliBaba y Uber, así que, de este modo, estas participaciones han desaparecido de la cartera de la Fundación Bill y Melisa Gates.

Además, el multimillonario también ha vendido el 50% de las participaciones en Apple, Amazon y Alphabet, las tecnológicas estas últimas semana en caída en la bolsa. Asimismo existen importantes descensos en compañías tan populares como Tesla, Spotify, Zoom, Baidu, Teladoc o Shopify, entre otras.

Bill Gates dice estar preparándose para una gran crisis económica mundial que llegará a finales de 2022. Durante la presentación de su libro sobre el cambio climático especificó que «habrá una crisis similar a la de 2008» y que será algo «inevitable», aunque no se atreve a dar la fecha exacta de ese crack económico.

Socialcorporativismo

Este espaldarazo a las tecnológicas vendría motivado por la apuesta por «los mandamientos de la Agenda 2030«, acordados en el Foro Económico Mundial y plasmados en la Agenda de Davos. Gobiernos y multinacionales han trazado una hoja de ruta en estos próximos diez años para forzar cambios en el mercado, promoviéndose así un nuevo «socialcorporativismo» que socava los principios de libertad de mercado y es idéntico al modelo chino del Partido Comunista de Xi Jinping. En este sentido, Gates trabaja en consonancia con líderes políticos europeos y norteamericanos para que sus nuevas inversiones prosperen en el mercado.

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Bill Gate y Xi Jinping

El mismo magnate ha declarado que está llevando a cabo «la gran rotación de capital«, es decir, cambiando las inversiones de tecnológicas a compañías tradicionales que cuadran con los intereses de la Agenda Davos y que el mismo Bill Gates lleva promoviendo años.

Cabe decir que, en estos momentos, la mayor participación en la cartera de la Fundación de Gates es Berkshire Hathaway, holding empresarial de su gran amigo Warren Buffett, con una ponderación de cartera cercana al 44%. El segundo activo más grande es Waste Management, una de las multinacionales de reciclaje más grande de Estados Unidos.

Dicha empresa medioambiental responde a los principios de la ya religión climáticaEl multimillonario lleva años vaticinando el apocalipsis del planeta y sus inversiones van encaminadas a obtener grandes beneficios a través de las imposiciones y exigencias de los gobiernos, afines a la ideología de la eco-niña Greta Thunberg. De hecho, Waste Management ya obtiene grandes beneficios y ha registrado una rentabilidad media sobre el capital empleado del 12% en los últimos cinco años y una rentabilidad sobre el capital de alrededor del 29%, según la página especializada Insider Monkey .

Igualmente, la gran cadena internacional de supermercados Waltmart, ha pasado a ser el 9% del total de la cartera de Gates. El magnate tiene intención de rentabilizar su carne cultivada y la multinacional sería su soporte de distribución ideal.

A este respecto, otro de los «mandamientos de la Agenda 2030» es que ya no se viajará en avión, «el tren lo sustituirá» en diez años. En Francia, este Gran Reseteo ya ha comenzado, como adelantó Libertad Digital, y están a un paso de prohibir definitivamente los vuelos domésticos de menos de tres horas. No en vano, Gates ha invertido en la compañía Canadian National Railway, una empresa de ferrocarriles. Justo el pasado 4 de febrero la Fundación Gates aumentó en un 2,08% su participación en Canadian National Railway, que ha crecido en bolsa un 17% en el último año.

Pero el objetivo de influir en la política e intervenir el mercado para que reme a su favor es un hecho que ni Gates ni su esposa ocultan. Ellos mismo desvelaron que su deseo estaba basado en «generar cambios para quienes más lo necesitan«, porque los mercados «no siempre funcionan bien para los pobres, ya que las empresas tienen pocos incentivos para desarrollar productos para personas que no pueden pagarlos». La cuestión es que «esos cambios» siempre engordan los bolsillos del matrimonio multimillonario. Qué casualidad.

(Elena Berberana. Libertad Digital)

Por Redaccion

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