La eterna claudicación del PP
El escenario político español ha vuelto a presenciar una de sus dinámicas más previsibles y, a la vez, frustrantes para millones de ciudadanos: la alianza implícita del Partido Popular con el Partido Socialista y bloque de la extrema izquierda cuando se trata de proteger las estructuras del sistema establecido. En una nueva demostración de que el bipartidismo PP-PSOE opera como una corporación de intereses compartidos, el Pleno del Congreso de los Diputados ha rechazado la tramitación de una proposición de ley destinada a reformar la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG).
La iniciativa buscaba implementar un mecanismo de control elemental pero ausente en nuestro sistema: que el voto por correo se contabilice en urnas completamente separadas de los sufragios presenciales para reforzar de forma drástica la prevención del fraude electoral. Sin embargo, a la hora de la verdad, el Partido Popular ha optado por la abstención, permitiendo que el PSOE y sus socios saquen adelante su rechazo y demostrando, una vez más, que ambos partidos actúan como las dos caras de una misma moneda cuando se ven obligados a elegir entre la máxima transparencia y la comodidad del statu quo.
Una reforma bloqueada para evitar la fiscalización del sufragio
La propuesta de modificación de la LOREG planteaba una transformación puramente técnica y organizativa en el funcionamiento de las jornadas electorales. En concreto, la iniciativa proponía reformar el artículo 88.2 de la ley electoral para que el presidente de cada Mesa introdujera los sobres remitidos por correspondencia en una urna separada, previo cotejo de los datos censales y de la documentación exigida por la normativa vigente.
Actualmente, las papeletas procedentes del voto por correo se mezclan e introducen en la misma urna que los votos de los ciudadanos que acuden presencialmente a los colegios a última hora de la tarde, lo que diluye por completo cualquier posibilidad de realizar una trazabilidad limpia o una auditoría posterior si surgieran dudas razonables sobre el envío o la custodia de las sacas postales. Al negarse a respaldar este cambio, el PP prefiere mantener las zonas de sombra del procedimiento actual en lugar de otorgar herramientas de fiscalización a los interventores y apoderados en las mesas.
El rechazo del PP a la transparencia en el escrutinio
El blindaje del sistema actual por parte del PP y el PSOE no se detuvo en la separación física de las urnas. La proposición de ley rechazada por el Congreso también buscaba modificar el artículo 97.2 de la LOREG para transformar la lectura pública y el acta final del escrutinio general. Con el cambio propuesto, el presidente de la Mesa electoral habría estado obligado a detallar y desglosar de forma diferenciada el número de votantes, papeletas nulas, votos en blanco y apoyos obtenidos por cada candidatura, distinguiendo minuciosamente entre el voto presencial emitido a lo largo del día y el voto remitido previamente por correspondencia.
Esta separación de datos estadísticos habría arrojado una luz definitiva sobre el comportamiento electoral y habría permitido detectar anomalías o desviaciones estadísticas injustificadas en tiempo real. La negativa del Partido Popular a exigir este desglose oficial confirma su reticencia estructural a introducir cambios que incomoden a la administración electoral o que supongan un cuestionamiento implícito a las dinámicas del régimen parlamentario en el que cohabita cómodamente con el PSOE.
Rafael Hernando y los argumentos del inmovilismo popular
La postura oficial del Partido Popular quedó retratada en sede parlamentaria a través de la intervención del diputado Rafael Hernando. El parlamentario popular justificó la abstención de su grupo esgrimiendo el manido argumento de que «el problema de España no son las urnas». Desde la perspectiva del PP, el procedimiento actual de votación postal cuenta con «múltiples garantías que hacen prácticamente imposible alterarlos», una afirmación que ignora los constantes debates públicos y las lógicas sospechas que surgen en cada proceso electoral respecto a la seguridad en las fases de transporte y custodia de los sufragios postales.
Este tipo de declaraciones evidencia el histórico comportamiento de los populares: mientras en los mítines y en las redes sociales emplean una retórica de confrontación total contra la izquierda, en el momento de ejercer el voto legislativo prefieren cerrar filas con el PSOE para evitar cualquier tipo de cuestionamiento a los cimientos del sistema partitocrático.
La alternancia sin alternativa del sistema político español
El resultado de esta votación parlamentaria vuelve a poner de relieve el concepto de la alternancia sin alternativa que define al régimen político español. El Partido Popular actúa bajo la premisa de que el poder es un péndulo que terminará cayendo de su lado de forma natural por el desgaste del actual Ejecutivo, sin necesidad de acometer reformas estructurales ni de garantizar la máxima limpieza en las reglas del juego democrático.
Esta complicidad entre el PP y el PSOE a la hora de tumbar medidas de control electoral frustra las legítimas aspiraciones de una parte considerable de la sociedad que exige procesos completamente limpios e incontestables. Al equiparar sus posiciones con la izquierda en una materia tan sensible como la seguridad del voto por correo, la dirección de Génova vuelve a dejar desprotegido el derecho de los ciudadanos a contar con un sistema libre de cualquier sombra de sospecha, priorizando la defensa del consenso bipartidista sobre las reformas democráticas urgentes que reclama el país.
Tags: PP, PSOE, Bipartidismo, Voto por correo, Congreso, LOREG, Fraude
