El PSOE cruza la línea roja: Del debate político a la apología de la violencia contra la disidencia
España ha entrado en una fase política oscura y desconocida que recuerda a los prolegómenos de la guerra civil. Lo ocurrido en la reunión interna del PSOE en Rivas-Vaciamadrid no es un desliz dialéctico ni un exabrupto aislado; es la constatación de un salto cualitativo gravísimo en la estrategia de poder de Pedro Sánchez.
Por primera vez en décadas, dirigentes del partido que sustenta el Gobierno han instado de manera explícita y pública a sus militantes a utilizar la violencia física contra aquellos ciudadanos que discrepen de sus políticas. Este llamamiento a la agresión marca un punto de no retorno: cuando el poder se queda sin argumentos para defender su gestión, recurre al golpe y a la intimidación.
El salto al abismo: Instrucciones para agredir
La regularización masiva de inmigrantes , incluidos los ilegales, que impulsa el Ejecutivo ha generado una lógica preocupación en amplios sectores de la sociedad española, que ven cómo se tensionan los servicios públicos, aumentan los problemas de seguridad e integración y se ignora la prioridad nacional. Sin embargo, la respuesta del PSOE ante esta crítica legítima ha sido el odio. Durante un acto organizado para explicar el Real Decreto 316/2026, tal como recoge OK Diario, el diputado socialista Juan José Marcano Dasilva rompió todos los consensos de convivencia al pronunciar palabras que, en cualquier otro país de nuestro entorno, conllevarían su dimisión inmediata y una investigación judicial.
Dasilva no se limitó a defender su postura; instruyó a los presentes para que ejercieran la violencia. Sus frases son escalofriantes por su crudeza: «Por tanto, cuando vengan con la tontería de que esto es masivo. Pegarles, por favor. Porque es lo que se merecen». No satisfecho con esta incitación, el diputado subió la apuesta instando al uso de objetos contundentes: «Entonces, cuando venga un facha a decirles: ‘Es que esto es masivo’, coged una cosa gorda y le dan así en la jeta».
En otro momento de la charla, que se prolongó durante cerca de dos horas, el diputado socialista también emplazó a los simpatizantes socialistas a darle «otra hostia en la jeta al facha» que hable sin fundamento sobre la nacionalización de los inmigrantes. Que un representante de la soberanía nacional pida a la militancia que golpee «en la cara» con «cosas gordas» a quienes utilicen el adjetivo «masivo» es la prueba de que el PSOE ha decidido que la disidencia ya no es un interlocutor, sino un enemigo a eliminar físicamente.
La violencia como último refugio de la falta de argumentos
La historia nos enseña que cuando un régimen se siente incapaz de sostener sus tesis mediante la razón y el debate, recurre invariablemente a la coacción. El sanchismo, acorralado por la realidad de una gestión migratoria caótica y por la pérdida de apoyo social, ha decidido que la porra y el puño sustituyan a la palabra. Este recurso a la violencia es el síntoma definitivo de un proyecto agotado que solo puede mantenerse mediante el miedo.
El PSOE está enviando un mensaje meridiano: están dispuestos a eliminar la disidencia, incluso mediante el uso de la violencia. Al deshumanizar al discrepante bajo el eterno estigma de «facha», el partido del Gobierno pretende legitimar la agresión. Si el contrario no es un ciudadano con otra opinión, sino un «enemigo merecedor de golpes», se está abriendo la puerta a un clima de guerracivilismo institucionalizado. Es grave, muy grave, que el principal partido del sistema democrático asuma como propias las tácticas de las bandas de choque más radicales.
Un acto de impunidad compartida
Lo ocurrido en Rivas-Vaciamadrid no fue el arrebato de un solo hombre. Marcano Dasilva estaba rodeado por la plana mayor de la estructura migratoria y local del partido. En la mesa se sentaban Rosario Aguilar Gamarra, secretaria de Políticas Migratorias, y Alberto Cabeza, secretario general del PSOE en Rivas. Nadie le retiró el micrófono; nadie rectificó sus palabras. Al contrario, el ambiente de la reunión alimentó ese discurso de odio.
Rosario Aguilar, en lugar de poner cordura, se dedicó a estigmatizar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, afirmando que existen «policías ultras» que atacan por prejuicios raciales. Esta estrategia de pinza es demoledora: por un lado, se insta a la militancia a pegar a los ciudadanos; por otro, se desprestigia a la Policía para que los inmigrantes y activistas no confíen en la autoridad. El objetivo es crear zonas de impunidad donde la ley no llegue y solo impere la consigna del partido.
Por su parte, Alberto Cabeza cerró el círculo cargando contra quienes defienden la prioridad nacional, calificando la defensa de los propios ciudadanos frente a la inmigración descontrolada como un ataque a los derechos y libertades. Es la inversión total de la realidad: defender la ley es «atacar libertades», mientras que instar a pegar a la gente en la cara es, supuestamente, «progresismo».
La destrucción de la convivencia y el modelo migratorio
La regularización masiva de 2026 ha dejado de ser un debate sobre números para ser un debate sobre la supervivencia de la convivencia en España. El modelo migratorio del Gobierno afecta a la economía, a la seguridad y a la cohesión de los barrios, pero al PSOE no le interesa esa discusión técnica. Su única meta es la consolidación del poder mediante la creación de nuevos nichos electorales y la asfixia de cualquier crítica.
Cuando un partido del Gobierno instruye a su base social para que rompa la cara a la oposición, está cruzando todas las líneas rojas posibles. La sociedad española no puede permitirse que la violencia se normalice desde las instituciones. Si el PSOE no expulsa de inmediato a quienes piden «pegar» a los ciudadanos, estará confirmando que la violencia es ahora una herramienta oficial de su gestión política. Y si la justicia no actúa de inmediato contra este diputado por delitos de odio será cómplice
El deber de resistir ante la barbarie
El discurso de Marcano Dasilva y el silencio cómplice de la cúpula del PSOE representan la degradación absoluta de la política. No estamos ante una simple división de opiniones, sino ante un asalto al Estado de Derecho desde dentro. La sociedad española debe reaccionar ante este totalitarismo que ya no se esconde.
La disidencia es un derecho fundamental, y la libertad de expresión no puede ser amordazada mediante la amenaza física. El hecho de que el PSOE esté dispuesto a utilizar la violencia para consolidar su golpe institucional demuestra su debilidad, pero también su peligrosidad. Es imperativo denunciar este salto al vacío antes de que las palabras de un diputado en una sede local se conviertan en agresiones reales en nuestras calles. La convivencia, la unidad y la paz social están en juego frente a un poder que ha decidido que, si no puede convencer, pegará.
Tags: #España, #PSOE, #Sanchismo, #ViolenciaPolítica, #LibertadDeExpresión, #Actualidad, #DemocraciaEnPeligro

1 comentario en «El PSOE apela a la violencia e instruye a sus militantes para «pegar» a los «fachas»»
el PSOE siempre ha sido un partido criminal primer Pablo Iglesias Pose amenazando de muerte a Maura Indale cio Prieto sacó una pistola en el congreso Largo Caballero el más criminal mando matar al fiscal del supremo y su familia por haberle metido en la cárcel luego propicio la guerra civil González Mr X Guerra acabó con Montesquieu ZP se alio con ETa y el independentismo catalán y ahora el psicópata mafioso ladrón y asesino la Dana los fuegos el apagón Adamuz etc