España, en manos de China: las compras superan los 50.000 millones

Déficit histórico con China en España

En 2025 el déficit comercial de España con China alcanzó los 42.300 millones de euros por el fuerte incremento de las importaciones desde el país asiático

España vive un déficit histórico con China en España que supera cualquier registro anterior. En 2025, las importaciones desde el gigante asiático alcanzaron los 50.250 millones de euros, una cifra nunca vista. El desequilibrio comercial escaló hasta los 42.300 millones de euros, también récord absoluto. ¿Qué ha ocurrido? ¿Quién ha impulsado esta dependencia? ¿Cómo afecta a nuestra soberanía económica? Mientras el Gobierno fortalece la relación con Pekín, la economía española multiplica su vulnerabilidad en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas crecientes.

España rompe todos los récords de dependencia

Las compras españolas a China crecieron un 11% anual en 2025. Con ello, China ya ocupa el puesto de segundo proveedor de España, solo por detrás de Alemania, que vendió bienes por 50.432 millones. La diferencia entre ambos países se reduce a apenas 200 millones, cuando un año antes alcanzaba 2.600 millones.

Solo en 2020 las importaciones chinas superaron a las alemanas debido a la adquisición masiva de material sanitario. Sin embargo, el salto actual consolida una tendencia estructural.

Las empresas españolas aumentan sus exportaciones a China, pero el volumen no alcanza ni los 8.000 millones anuales. El desequilibrio se ha duplicado en siete años. En 2018, el déficit comercial con China se situaba en 20.633 millones. Hoy supera los 42.300 millones.

Importaciones multiplicadas por cuatro

En veinte años, las importaciones chinas se han multiplicado por cuatro. El Banco de España alerta desde hace tiempo sobre la elevada dependencia comercial. Advierte del riesgo que supondría cualquier interrupción en el comercio o un agravamiento de tensiones geopolíticas.

El último informe macroeconómico de 2025, presentado por el organismo que dirige el exministro José Luis Escrivá, señala que España incrementa las importaciones desde China con una intensidad que duplica la media de la Unión Económica y Monetaria.

España no solo compra más. Compra más rápido que sus socios europeos.

Pedro Sánchez refuerza la relación con Pekín

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha viajado a China en tres ocasiones para fortalecer relaciones comerciales. En abril de 2025 realizó su tercer viaje y prepara una cuarta visita en un contexto de tensión creciente entre Pekín y Estados Unidos.

La última visita generó críticas desde la oposición nacional y desde la Administración Trump. El acercamiento a China despierta inquietud en un escenario global marcado por conflictos arancelarios.

El conflicto Washington-Pekín y su efecto en España

El conflicto arancelario entre Estados Unidos y China provoca una desviación de mercancías que ya no encuentran mercado en territorio estadounidense. Parte de esos productos llegan a España.

El fuerte consumo privado español y una estructura productiva dependiente de insumos electrónicos y bienes de equipo de bajo coste absorben ese flujo.

Sectores más afectados

Entre los productos importados destacan:

  • Aparatos y materiales eléctricos: 11.430 millones
  • Máquinas y aparatos mecánicos: 7.720 millones
  • Automóviles: 4.094 millones
  • Prendas de vestir: 2.358 millones
  • Juguetes: 2.109 millones
  • Muebles: 2.013 millones

La integración de suministros chinos en las cadenas de valor españolas resulta cada vez mayor.

España no solo compra productos finales; integra componentes estratégicos que condicionan su industria

Aranceles europeos y debate sobre soberanía

Los Estados miembros de la Unión Europea han acordado suprimir la exención de derechos de aduana para pedidos de bajo valor procedentes de gigantes minoristas como Temu y Shein. A partir de julio se aplicará un arancel de 3 euros a paquetes inferiores a 150 euros.

La medida busca frenar importaciones masivas, pero no aborda el problema estructural.

Riesgo económico y estratégico

Una dependencia comercial tan elevada expone a España a riesgos económicos y políticos. Cualquier crisis diplomática podría afectar cadenas de suministro, precios y actividad industrial.

El debate no solo trata de comercio. Trata de soberanía. El desequilibrio comercial presiona a la industria nacional. Las pequeñas y medianas empresas compiten en condiciones desiguales frente a productos de bajo coste.

El déficit histórico con China en España refleja una economía que importa mucho más de lo que exporta. Esa brecha limita la capacidad de crecimiento autónomo.

España necesita comercio internacional sólido, pero también equilibrio y prudencia estratégica. El crecimiento no puede construirse sobre dependencia estructural.

Un país que multiplica su déficit comercial sin fortalecer su industria compromete su soberanía económica.

La política comercial debe proteger el tejido productivo nacional, reforzar la industria propia y garantizar estabilidad a las familias. Sin equilibrio, no existe prosperidad duradera.

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