70.000 jóvenes proclaman «Viva Cristo Rey» en el centenario de la Cristiada

peregrinación juvenil a Cristo Rey

La peregrinación coincidió con el centenario del inicio de la Guerra Cristera, la mayor persecución religiosa sufrida por los católicos mejicanos.

70.000 jóvenes dan un testimonio público de fe.

La peregrinación juvenil a Cristo Rey ha marcado uno de los mayores actos de fe juvenil de los últimos años en México. Más de 70.000 jóvenes proclamaron a Cristo Rey en México el 31 de enero en el Cerro del Cubilete.

En un mundo dominado por el relativismo y la tibieza espiritual, esta multitud ofreció una respuesta clara y sin complejos. Los jóvenes no se escondieron. Proclamaron su fe con voz firme y con un lema que resonó durante toda la jornada: ¡Viva Cristo Rey!

Desde la madrugada, más de 1.700 vehículos procedentes de todo el país colapsaron las carreteras rumbo a Guanajuato. El punto de partida se situó en el Valle Juan Pablo II, a los pies del Cubilete. Los organizadores esperaban unos 45.000 participantes, pero la realidad superó CON creces cualquier previsión.

La peregrinación juvenil a Cristo Rey no fue una excursión ni un evento turístico. Los jóvenes caminaron con cansancio, frío y largas horas de subida, pero lo hicieron con un propósito espiritual claro: poner su vida en manos de Cristo.

Juventud viva frente a la cultura del vacío

La imagen de miles de jóvenes rezando, cantando y proclamando su fe rompe con el relato dominante que presenta a la juventud como perdida o indiferente.

  • “Mientras el mundo predica vacío, 70.000 jóvenes gritan con orgullo: ¡Cristo es Rey y sigue reinando!”

La peregrinación juvenil a Cristo Rey demostró que la fe sigue viva cuando se transmite sin miedo. Los jóvenes no pidieron permiso al mundo para creer. Caminaron, rezaron y proclamaron a Cristo como Rey, no solo de los corazones, sino también de la sociedad.

Esta edición tuvo además un fuerte contenido histórico. La peregrinación coincidió con el centenario del inicio de la Guerra Cristera, la mayor persecución religiosa sufrida por la Iglesia Católica en México.

Durante el recorrido aparecieron carteles con frases de mártires, imágenes de San José Sánchez del Río y reliquias de santos. No fue folclore. Fue memoria viva. Los jóvenes recordaron que otros dieron la vida por defender la realeza social de Cristo.

La fe no se reduce a una experiencia íntima. La fe también se proclama en público, se defiende y se vive con coherencia.

Vocación, sacrificio y compromiso

En una cultura que huye del compromiso y glorifica el placer inmediato, estos jóvenes ofrecieron sacrificio, oración y apertura a la voluntad de Dios. No buscaron comodidad. Buscaron verdad.

La peregrinación juvenil a Cristo Rey no fue un hecho aislado. Representó un signo de esperanza para toda la sociedad. Demostró que la juventud no está perdida, sino mal orientada por una cultura que ha olvidado a Dios. Cuando se ofrece verdad y sentido, los jóvenes responden. Cuando se proclama a Cristo sin miedo, la fe florece. Esta peregrinación mostró que el catolicismo no pertenece al pasado, sino al futuro.

La Iglesia no necesita rebajar su mensaje para atraer a la juventud. Necesita anunciarlo con claridad, con valentía y con coherencia. La peregrinación juvenil a Cristo Rey lo ha demostrado: la fe sigue viva, fuerte y dispuesta a conquistar corazones.

Tags: Cristo Rey, jóvenes católicos, México, fe, Iglesia Católica, Cristiada, vocación, secularismo

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