‘Simón’, la película que desnuda la dictadura de Maduro

película Simón dictadura de Maduro

Es la película que recomiendan los exiliados venezolanos para entender la dictadura y torturas de Maduro.

Conviene recordar lo que supuso la dictadura comunista venezolana, su represión y tortura.

La película «Simón» sobre la represión de la dictadura de Maduro permite comprender la represión, la tortura y el exilio venezolano cuando el debate público se centra en el apresamiento de Maduro, su legalidad y su petroleo.

Recordar la dictadura venezolana frente al ruido mediático

Cuando muchos discuten hoy sobre el apresamiento de Nicolás Maduro, su legalidad o sus consecuencias políticas, conviene recordar qué significó realmente la dictadura venezolana para millones de ciudadanos.

La película «Simón» ofrece ese contexto imprescindible que muchos intentan minimizar u ocultar por razones ideológicas.

Durante los últimos años, cualquier conversación con un venezolano exiliado terminaba con la misma recomendación: ver Simón, la ópera prima del director venezolano Diego Vicentini, inspirada en las protestas masivas de los venezolanos en 2017 contra la dictadura chavista.

La cinta logró consenso entre quienes padecieron la tiranía. Refleja con crudeza el trato del régimen hacia la disidencia y el coste moral del exilio forzado.

El relato no se limita a la represión policial. La historia aborda también el sentimiento de culpa de quienes abandonan una patria sometida por la violencia del Estado.

Cine, memoria y denuncia de la dictadura comunista venezolana

La película Simón nace con una clara vocación de memoria y denuncia. Su director lo expresó sin ambigüedades: «Yo quise hacer esta película para honrar a quienes han luchado por el país. No permitir que eso quede en el olvido«.

El protagonista, interpretado por Christian McGaffney, encarna a un líder juvenil que se enfrenta al poder sin someter su conciencia. El propio actor definió el espíritu del personaje con claridad: “Simón es ese líder que es capaz de ir contra cualquier corriente sobre todo para buscar y demostrar lo justo y creo que ahí hay algo muy bonito del personaje«.

La cinta conecta con los valores universales de libertad y dignidad humana, valores que toda dictadura socialista necesita aplastar para sobrevivir.

Tortura, exilio y verdad incómoda

La película Simón no elude, ni mucho menos, la representación de la tortura. Al contrario, la expone con rigor y sin concesiones ideológicas.

El crítico Manuel Azuaje Reverón, en la revista digital Mentekupa, lo explicó con precisión: A quien le molesta que se retrate esa situación en la prisión hay que decirle que la realidad es mucho peor que la ficción….

El filme muestra abusos sexuales, vejámenes y violencia sistemática, sin recurrir a exageraciones cinematográficas. La tortura aparece como instrumento político habitual de la narcodictadura chavista.

La historia sigue a Simón tras su detención y tortura, obligándolo a huir a Miami como solicitante de asilo. Allí descubre que obtener protección implica no regresar jamás a su país. Ese dilema moral resume el drama de millones de venezolanos.

La película incorpora además un personaje inspirado en Rufo Chacón, el joven que perdió ambos ojos tras un disparo policial durante una protesta.

Ver Simón para no blanquear la tiranía

La película Simón no busca entretenimiento ligero. Busca memoria, conciencia y denuncia. En un momento donde muchos relativizan las dictaduras comunistas, Simón recuerda lo que ocurre cuando el poder aplasta la libertad.

Verla resulta un acto de responsabilidad moral. Hoy más que nunca.

Comparte con tus contactos:

Deja un comentario