El asalto comunista a la Puerta del Sol: la izquierda de la extrema izquierda de la Coordinadora Socialista impone su ley

⏲ Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

La izquierda de los comunistas del colectivo Coordinadora Socialista ‘roba’ la Puerta del Sol al Sindicato de Inquilinos de Soros

El panorama político y social en el corazón de Madrid sufre una mutación radical durante los últimos días. La rama madrileña del Movimiento Socialista, articulada a través de la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS), toma progresivamente el control absoluto de la acampada en la Puerta del Sol. Los miembros de este colectivo de ultraizquierda – a la izquierda de los comunistas- mantienen una presencia activa desde la primera noche de las protestas, según constatan The Objective sobre el terreno.

En los compases iniciales de la movilización, esta facción marxista-leninista ya exhibía de forma prioritaria una pancarta con un mensaje directo: «PSOE y Sumar responsables de nuestra miseria». A diferencia del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, una organización con postulados ideológicos más líquidos y cierta afinidad hacia el espacio político de Sumar- y controlado por Soros-, la Coordinadora Juvenil Socialista plantea dar respuestas radicales a lo que define como acción reivindicativa antifascista. Nos encontramos ante un movimiento de ultra izquierdas ultra que reniega abiertamente de todos los partidos con representación en el arco parlamentario actual, desde el Partido Socialista hasta Podemos.

El secuestro del espacio público por el extremismo comunista antisistema

Asistimos a un espectáculo bochornoso en el kilómetro cero de la capital de España. Lo que los medios de comunicación izquierdistas intentaron vender inicialmente como una movilización ciudadana espontánea, transversal y preocupada por la vivienda, queriendo emular falsamente el espíritu del antiguo 15-M, se destapa ya de forma nítida como lo que realmente es: un secuestro violento del espacio público por parte de facciones comunistas radicalizadas y antisistema.

La extrema izquierda más sectaria, financiada y organizada bajo las siglas de la Coordinadora Juvenil Socialista, arrebata el control de la Puerta del Sol al Sindicato de Inquilinos, demostrando que a estos colectivos nunca les importaron los problemas reales de los ciudadanos. Su único objetivo real consiste en instrumentalizar el descontento para desestabilizar las instituciones y convertir Madrid en su laboratorio de agitación callejera. Resulta intolerable que un grupo de radicales comunistas establezca fronteras ilegales en una plaza pública e imponga un régimen del miedo ante la pasividad de las autoridades, evocando las épocas más oscuras de la historia de España. El derecho a la ciudad no puede confundirse con el derecho a la impunidad de los violentos.

El declive del Sindicato de Inquilinas frente al empuje marxista

La acampada en la Puerta del Sol comenzó el sábado 26 de septiembre. La movilización surgió tras una manifestación que organizó el Sindicato de Inquilinas a raíz del desahucio de Maricarmen Abascal en Madrid. La marcha desembocó en una ocupación del espacio público que pretendía evocar la protesta del 15-M del año 2011. Aquella antigua reivindicación en favor de una reforma electoral y de la regeneración democrática presumía de transversalidad. Por este motivo, las referencias al 15-M en los grandes medios de comunicación sugerían que la nueva acampada nacería libre de vinculaciones de partido u objetivos sectarios.

Sin embargo, el paso de las jornadas desmonta esa narrativa inicial. Los integrantes de la acampada y sus acciones adquieren connotaciones cada vez más escoradas ideológicamente hacia el extremismo radical comunista. Este fenómeno responde a la estrategia de la Coordinadora Juvenil Socialista, que roba espacio y protagonismo al colectivo promotor original. La diferencia es que el sindicato de inquilinos tenía una estrategia política de apoyo a Sumar y Podemos – y le interesaba al PSOE- y el movimiento actual busca la radicalización de la calle, la polarización y la ruptura del sistema. Aunque el sindicato de la vivienda mantiene todavía su carpa en la plaza, sus militantes vestidos con camisetas naranjas quedan reducidos a una minoría testimonial y sin capacidad real de decisión.

El pasado viernes, los integrantes de la corriente comunista lideraron la manifestación que avanzó hacia las puertas del Congreso de los Diputados mientras la cámara debatía los dos decretos del Gobierno sobre vivienda. Durante esa marcha, el grupo volvió a exhibir la misma pancarta de diez metros de largo contra el Ejecutivo de coalición que empleó el primer día en la Puerta del Sol, escenificando su ruptura total con las vías institucionales.

De las marchas callejeras al establecimiento de controles ilegales

El protagonismo de la Coordinadora Juvenil Socialista aumentó de forma drástica durante las noches. Mientras el Sindicato de Inquilinas dedicaba sus esfuerzos a colocar a sus portavoces ante los micrófonos y las cámaras de las televisiones nacionales, la facción radical antisistema arrastró a sus integrantes hacia una marcha de protesta que obligó a la Policía Nacional a realizar desvíos y controles de seguridad en varios puntos de la capital. La marcha regresó finalmente a la Puerta del Sol con un despliegue masivo de banderas rojas, republicanas y de Palestina, todo ello acompañado por consignas de un izquierdismo extremo.

A diferencia del movimiento de 2011, los manifestantes actuales levantan un auténtico fortín vallado en la plaza. En la actualidad resulta imposible acceder libremente a la zona interna donde se asientan las tiendas de campaña. Los organizadores imponen estrictos controles de seguridad o checkpoints donde exigen explicaciones a cualquier ciudadano que intente aproximarse, prohibiendo la toma de fotografías en el interior del recinto y vetando el paso libre de la prensa independiente.

Un movimiento universitario de carácter estatal que desafía el orden

La Coordinadora Juvenil Socialista goza de una estructura mucho más organizada y radicalizada que el colectivo de inquilinos. Cuenta con miles de inscritos y afines, en su inmensa mayoría jóvenes comunistas. Esta organización inició su trayectoria en el País Vasco como una alternativa radical al separatismo vasco institucional e incluso proetarra, -pero al que consideran aburguesado-, pero con el tiempo se extiende con fuerza por las facultades y universidades de toda España, restando influencia a los grupos estudiantiles tradicionales vinculados a Sumar y Podemos.

El colectivo dispone de ideólogos, fuerte implantación territorial, un diario digital propio y recursos económicos. Su independencia del Sindicato de Inquilinas queda acreditada al desoír la orden de desmovilización lanzada por los promotores de la vivienda, decidiendo prolongar la ocupación indefinida de la Puerta del Sol de forma autónoma. La plaza se llena ahora de iconografía comunista y banderas republicanas.


Tags: acampada, Madrid, comunistas, vivienda, política, protestas, radical

Comparte con tus contactos:

Deja un comentario