El miedo del bipartidismo en Alemania: el plan para ilegalizar AfD, la alternativa soberanista

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El escenario político europeo muestra una preocupante deriva autoritaria liderada por las élites bipartidistas tradicionales que ven peligrar su monopolio del poder. En el corazón del continente, asistimos a una maniobra desesperada que retrata a la perfección el nerviosismo de los partidos tradicionales. El bipartidismo de Alemania quiere ilegalizar la AfD como fórmula rápida para eliminar a un competidor incómodo en las urnas. Esta estrategia evidencia cómo las viejas siglas prefieren retorcer las reglas del juego democrático antes que aceptar la voluntad de los ciudadanos que exigen un cambio de rumbo.

La decadencia de las viejas siglas ante el voto popular

La situación alemana guarda un paralelismo absoluto con la realidad de otras naciones europeas. Los dos grandes partidos alemanes, cada vez menos grandes, el SPD y CSU (el PSOE y el PP españoles, respectivamente), quieren ilegalizar la AfD, es decir, la derecha soberanista alemana, a quien califican de ultra y nazi. ¿le suena? Esta etiqueta simplista constituye el recurso habitual de unas formaciones incapaces de frenar su propio desgaste mediante argumentos o propuestas eficaces para la población.

La contradicción del argumento oficial resulta flagrante y sonroja a cualquier observador independiente. Es curioso, porque piden ilegalizar un partido porque se quiere cargar la democracia cuando es la formación que más está subiendo en voto popular y que incluso amenaza con lograr la mayoría absoluta en la Alta Sajonia. El bipartidismo utiliza la defensa de las instituciones como una burda coartada para tapar su pánico a perder los privilegios gubernamentales que ostenta desde hace décadas. El crecimiento de la disidencia política desmonta el relato oficial de unos partidos tradicionales que pierden el favor de la calle de forma acelerada.

El falso monopolio de la verdad y la justicia democrática

El aparato mediático y político del sistema intenta justificar este atropello con acusaciones de corte moralista. Ahora bien, ¿por qué quieren ilegalizar la AfD? Les acusan de antidemocráticos. ¿Cuándo un partido puede decidir que otro partido es antidemocrático? ¿ellos son la verdad? ¿son jueces? ¿son dioses? Ninguna facción política posee la legitimidad divina ni jurídica para erigirse en tribunal de las ideas ajenas. Esta actitud inquisitorial desvela la verdadera naturaleza de un bipartidismo que confunde el Estado con su propio patrimonio privado.

El agravio comparativo y el doble rasero de las autoridades alemanas salta a la vista inmediatamente. El sistema persigue con saña las posturas patrióticas mientras tolera y asimila las agendas de la extrema izquierda sin el menor reparo. Y además ¿por qué ilegalizar la AfD y no a los comunistas o a los socialdemócratas? ¿No será acaso que la AfD va camino, al menos en algunas parte de Alemania, de lograr esa mayoría?. La persecución sistemática solo responde al éxito electoral de la oposición. ¿la democracia es poder ilegalizar a aquel partido que no quieres? Para las cúpulas del SPD y la CSU, la soberanía popular solo sirve cuando los ciudadanos votan exactamente lo que el poder establecido ordena.

El peligroso experimento global contra la disidencia

La gravedad de lo que ocurre en territorio germano supera el ámbito local y enciende las alarmas en todo el continente europeo. El problema es además muy grave, es la una prueba piloto. Si las viejas fuerzas bipartidistas logran normalizar la proscripción de la oposición real, el modelo represivo se extenderá con rapidez por toda la Unión Europea. El bipartidismo busca crear un precedente jurídico letal que permita aniquilar cualquier propuesta soberanista que amenace la supervivencia de las estructuras globalistas compartidas por los partidos tradicionales.

La amenaza se cierne de manera directa sobre las patrias soberanas que intentan recuperar el control de su destino político y económico. Si el bipartidismo puede ilegalizar en Alemania a un partido soberanista con aspiraciones de ser mayoritario, mañana lo podremos hacer en otros países ilegalizando a los soberanistas…. Y en España a Vox. Es cuestión de tiempo que las delegaciones del bipartidismo español apliquen idéntica receta para ilegalizar a las fuerzas patrióticas locales. El plan alemán representa la hoja de ruta de una casta política decidida a amordazar la libertad de elección de los pueblos para perpetuar su alternancia pactada en el poder.


Tags: alemania, bipartidismo, soberanismo, democracia, elecciones, censura, europa

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