Un poco de historia

Antes de nada, permítanme que haga una breve reseña histórica. La Guardia Civil fue fundada en 1844 por Francisco Javier Girón Ezpeleta, II duque de Ahumada a petición del gobierno de Isabel II con objeto de garantizar la seguridad en el campo, así como el orden público en general. Liberando así de esta responsabilidad a las unidades del ejército. Se creó como un cuerpo de estructura militar al servicio del poder civil bajo criterios de calidad y selección.

En 1845 se crea la cartilla de la Guardia Civil escrita por el propio duque de Ahumada. Se trata de un código moral para los agentes. La lealtad, el sacrificio, la austeridad, la disciplina, la abnegación y el espíritu benemérito son los principios clave que guían sus actuaciones. El lema “Mi honor es mi divisa” está extraído del artículo 1 de esa cartilla que dice textualmente: «El honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido, no se recobra jamás»

Los enemigos de España también lo son de la Guardia Civil

Por razones históricas creo que esta afirmación está más que justificada. Quizás la prueba más evidente de ello es el papel que ha tenido la Guardia Civil en la defensa de la democracia y el estado de derecho frente a la amenaza de la banda terrorista, de ideología socialista, ETA.

En la segunda parte del siglo XX y comienzos del XXI, la Guardia Civil ha sido el principal cuerpo de seguridad del estado en su lucha contra ETA, cosechando numerosos éxitos a costa de un enorme número de víctimas en una lucha desigual. Sí, desigual porque la guardia civil siempre combatió ajustándose a derecho, mientras que la estrategia de ETA para alcanzar sus objetivos se limitó a asesinar, siempre que pudo, sin ningún tipo de trabas morales y sin importarle la edad, sexo o condición de la víctima. Daba igual que se tratase de un niño, un ama de casa o alguien que despreocupadamente pasaba por allí.

Dos de los atentados más sangrientos y despiadados de ETA fueron contra casas cuartel de la Guardia Civil. Las casas cuartel son acuartelamientos que disponen de viviendas para los guardias civiles y sus familias, organizadas así por razones de disponibilidad operativa ante eventuales situaciones que requieran una rápida actuación. Uno de estos atentados tuvo lugar en la casa cuartel de Zaragoza el 11 de diciembre de 1987 en el que fueron asesinadas 11 personas entre ellas 6 menores. Pocos años después, se produjo otro atentado en la casa cuartel de Vich el 29 de mayo de 1991, con 10 muertos, 5 de ellos menores. Imposible justificar tanta atrocidad contra un estado democrático que había completado la transición con una ley de amnistía en el año 1977.

Esos años de terror parecen superados. Sin embargo, hasta llegar al día de hoy, el coste que ha supuesto en vidas humanas, en pérdida de libertades de muchos que tuvieron que huir de su tierra víctimas de la extorsión o de la amenaza, y en concesiones por parte del Estado a las reivindicaciones del grupo terrorista y su brazo político han sido, a juicio de muchos, desproporcionados.

En febrero de 2016 la Guardia Civil tuvo que auxiliar, por motivos de competencia, en el rescate de un grupo de antiguos presos de la banda ETA y familiares que quedó atrapado por el temporal de nieve en Navarra. Así lo hizo sin más consideraciones. Que lección de compromiso con el deber nos dio una vez más la Guardia Civil. A nosotros y a ellos.

Si quisiéramos hacer una valoración del resultado del mal llamado “conflicto” en las provincias vascongadas, no deberíamos olvidar que ETA nunca pidió perdón por el daño causado, que quedan aún 300 asesinatos por resolver y que la organización terrorista no ha entregado todavía sus armas. Esta supuesta normalización alcanzada a nivel social se basa en el olvido colectivo, especialmente de las víctimas, definitivamente olvidadas, así como en la permisividad y el blanqueo de Bildu que es apoyo de gobernabilidad del actual gobierno.

Lealtad a España y observancia de la ley

La Guardia Civil le debe lealtad, antes de nada, a la nación española y a la legislación vigente. Eso quiere decir que su actuación debe ajustarse a derecho evitando cualquier desviación con independencia de las presiones que pueda sufrir.

Recientemente hemos vivido un triste episodio que nos retrotrae a los tiempos del “usted no sabe con quién está hablando”. Me refiero a la destitución del coronel Pérez de los Cobos al no querer desviarse de la legalidad filtrando un informe a sus superiores a petición presumiblemente de ministro del interior Grande Marlaska. Todos sabemos, y el gobierno debería también saber, que cuando un grupo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado actúa como policía judicial, los informes que genere solo deben llegar al juez instructor. De esta manera se evitan filtraciones que puedan perjudicar a la causa instruida.

El señor Pérez de los Cobos actuó conforme a ley, no cediendo a las presiones y, finalmente, acabó siendo cesado por razón de pérdida de confianza de sus superiores. También fue relevado de su cargo en teniente general Fernando Santafé al Mando de Operaciones. Como consecuencia de todo ello, el DAO (director adjunto operativo), Laurentino Ceña, dimitió de su cargo.

En fin, permítaseme la licencia, esto empieza a parecerse más a un cortijo, en donde lo primero es obedecer al señorito, que a un estado de derecho. La separación e independencia de poderes es condición necesaria, aunque no suficiente, para la existencia de la democracia. Espero que nuestro querido gobierno no encuentre a Montesquieu facha, casposo y “démodé”.

En mi opinión hay que aplaudir a aquellos que anteponen su honor, divisa de la Guardia Civil, y el respeto a la ley respecto a intereses bastardos. Qué gran lección nos da una vez más la Guardia Civil.

Equiparación salarial

Otra perla del estado autonómico es la diferente remuneración de las policías autonómicas respecto de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Se trata de una reivindicación crónica tras 30 años de reclamación.

En marzo de 2018 se llegó a un acuerdo de equiparación alcanzado entre el gobierno de Rajoy y los sindicatos y asociaciones de la Guardia Civil y Policía Nacional. Acuerdo que, tras más de dos años de espera, está aún por hacerse efectivo.

Supongo que ahora el gobierno tiene la excusa perfecta para demorarlo “sine die” como consecuencia de los nuevos gastos que habrá que acometer para hacer frente a la crisis derivada de la pandemia.

Tolerancia cero con la Guardia Civil

A pesar de la deuda que todos los españoles tenemos con la Guardia Civil, hay mucha gente que busca culpabilizar al cuerpo de cualquier delito que pueda cometer alguno de sus miembros. Es verdad que el hecho de tratarse de un grupo armado impone más responsabilidad a sus miembros en el uso correcto de las armas, así como en dar ejemplo de rectitud y valores.

Estoy absolutamente en contra de cualquier uso de la violencia. Y la agresión sexual es una de las más graves. En julio de 2016 tuvo lugar un hecho lamentable de agresión sexual grupal a una joven en las fiestas de los sanfermines en Pamplona. El caso tuvo un amplio tratamiento mediático y hubo una presión social enorme para endurecer la sentencia. Sentencia que pasó de la catalogación de abuso sexual establecida por la Audiencia Provincial de Navarra, a la de agresión sexual considerada por el Tribunal Supremo.

A los jueces hay que dejarlos trabajar sin presiones para que realmente la justicia funcione como tal. Yo no cuestiono la sentencia anterior, entre otras cosas porque desconozco las evidencias, pero si me sorprende el hecho de que desde entonces ha habido muchas violaciones grupales y ninguna de ellas ha tenido difusión mediática parecida.  Es más, muchas de ellas ni siquiera salen en los periódicos con el criterio de evitar culpabilizar socialmente a determinados colectivos ¿Cuál es la diferencia? ¿No será el hecho de que en la manada de Pamplona había un guardia civil y un militar en activo? Creo que atacar a la institución de la Guardia Civil es una tentación demasiado grande para algunos.

Para terminar, creo que, por su abnegación, lealtad, compromiso y sufrimiento, el pueblo español tiene una enorme deuda de gratitud con la Guardia Civil. Yo siento por la Guardia Civil el mayor de los respetos, como siempre lo tuve por mi padre que sirvió en este honroso cuerpo durante cerca de 40 años.

¡Viva la Guardia Civil!

Eusebio Alonso

Por Redaccion

2 comentarios en «Nuestra Guardia Civil | Eusebio Alonso»
  1. Bravo qué comentario.
    Eusebio tu padre estará muy orgulloso de ti, de esto estoy seguro.
    Mi suegro igualmente fue Guardia Civil, un hombre recto , un hombre con mucho amor a su querida »España».
    Un hombre a quien tenía mucho respeto.

  2. Un artículo muy , pero muy expecial !!!! Gracias x ese respeto y sensibilidad x este cuerpo , GUARDIA CIVIL,, y muchísimas gracias x hacernos más cultos y compartir con nosotros esta gran memoria histórica . Viva la cultura y así podremos salvar nuestra ESPAÑA gracias👏👏👏👍 . Feliz día de CASTILLA LA MANCHA

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