Poco más de dos años han transcurrido desde la última catástrofe que sacudió con dolor a España en Valencia. La destrucción y las vidas que se llevaron por delante las lluvias torrenciales que cayeron sin piedad sobre los valencianos, fue un acontecimiento que nunca olvidaremos. 228 personas perecieron de una forma violenta. Como tampoco deberíamos dejar en el cajón del olvido lo que 3 años antes había acontecido en la isla de La Palma. Un volcán entró en erupción arrasando cientos de viviendas y llevándose por delante la vida de 259 personas. Fue en el 2021, cuando aún se sentían los latigazos de la cruel pandemia que azotó al mundo y de la que prefiero ni acordarme.
Ahora nos enfrentamos a un nuevo episodio por el que se nos rompe el corazón. En el momento de este escrito, 39 son los fallecidos y bastantes aún los desaparecidos tras la colisión de dos trenes en Adamuz, un pueblo de Córdoba[1].
No pretendo hacer balance aquí sobre las causas, aún desconocidas. No voy a entrar en ese debate porque ahora, es un momento de dolor y consuelo, y ya, más adelante, esperemos que salga a la luz la verdad y que haya justicia ante este terrible accidente.
Sí quisiera hacer una reflexión sobre la grandeza del pueblo español. Hemos demostrado una vez más que somos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos, de unirnos con valentía, desesperada si cabe, ante las adversidades.
Siento emoción ante tantas personas que se han volcado por ayudar a las víctimas, no sólo en este último acontecimiento tan doloroso, si no en los anteriores que he citado. Es más, si miramos hacia atrás, España está llena de héroes. Unos con nombre y apellidos que han luchado por defender a los más débiles, por defender España ante los enemigos, por levantar el país en momentos de fragmentación… otros, como los que estamos presenciando en este accidente, así como en los anteriores acontecidos, son héroes anónimos. Sí, querido lector, sus actos demuestran de qué estamos hechos los españoles: de amor sin miramientos, de fortaleza y coraje, de un corazón infinito que se vuelca.
Cientos de médicos, sanitarios y psicólogos de todas las provincias de Andalucía se han desplazado hasta esta localidad y hacia los lugares donde han sido necesario. Mantas, ropa, todo tipo de alimentos, han llevado los propios vecinos de Adamuz. Testimonios desgarradores nos van llegando de esos héroes anónimos que desde el minuto primero se lanzaron en una carrera desesperada por salvar al mayor número posible de personas.
Esa es la España que ha de permanecer, el pueblo que se une abrazando a los más indefensos, dándolo todo.
Mi más sentido pésame a todos los familiares de aquellas personas a las que se les ha arrebatado la vida tan brutal y repentinamente. Con la esperanza de que descansen en paz bajo la misericordia de Dios.
Y mi más absoluta admiración y gratitud a esos héroes anónimos cuyos actos, estoy segura, que caerán en saco roto…
Alicia Beatriz Montes Ferrer | Colaboradora de Enraizados
[1] https://www.elespanol.com/reportajes/20260119/andres-ricardo-rafael-miriam-familia-zamorano-desaparecidos-choque-trenes-adamuz/1003744094687_0.html




