Te fuiste silenciosa, como hiciste las cosas en tu vida. Nunca presumiste del bien que hacías ni tan siquiera lo comentabas, me lo decías porque entre nosotros no había secretos; realmente, gracias a ti fuimos como nos prometimos, dos en uno. Lo hablamos en los últimos meses de tu vida y hoy, un año después, compruebo que era verdad lo que decías; hoy te quiero mucho más que cuando empezamos, que cuando estuviste enferma, que cuando lo estuve yo. Tanto en las alegrías como en los momentos malos, en los que tú te volcaste para que no sufriera, más que nunca nos queremos ahora, aun cuando la muerte nos ha separado. Nos queremos y eso es una verdad como cualquier teorema matemático y físico. Perdurará en el tiempo y será un gozo volver a estar contigo cuando llegue mi hora de traspasar el umbral de la muerte a la eternidad.

Nunca quisiste que tus actos en favor de los demás se aireasen, como tampoco hiciste público lo desagradable que viste en otras personas; con confianza se lo comentabas en privado en algunas ocasiones si era necesario para no hacerle daño, o lo decías públicamente sin citarlo como si hubiese ocurrido hacía tiempo y no estuviera involucrado nadie de los presentes. Lo hacías porque amaste la Libertad, la Igualdad, la Solidaridad y la Justicia. Por ellas luchaste desde tu más temprana edad sin importarte lo que te pudiera suceder, sin tener en cuenta el rango social, todos eran lo mismo para ti, y aguantaste lo que decían por detrás por actuar de esa manera sin inmutarte, y en ocasiones recibiendo el castigo injusto que te imponían.

Siempre sonriendo, consolando a quien le era necesario, con lágrimas en los momentos duros que tuviste que pasar, animosa, dispuesta a dar todo lo que podías al que lo necesitaba, sin decir no a nada y llorando a solas o conmigo cuando sentías el despreció con el que te trataron en ocasiones. Como una gran mujer que eras no lograron variar tu rumbo y seguiste fiel a tus principios. Seguro que ahora estarás satisfecha del deber cumplido, de los que hiciste feliz, de los que te quisieron, de los que nunca te olvidaron, de los que desde el primer momento perdonaste e incluso justificaste, por ello serás feliz toda la eternidad, aunque conociéndote, sé que tendrás morriña de los que aún estamos aquí.

Jacinto Seara | Escritor

Por Redaccion

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