1. Las guerras de Ucrania e Irán definen el momento histórico del mundo, por sus implicaciones y consecuencias previsibles e imprevisibles. Lo primero que cabe observar es que en los análisis españoles se toma partido apasionadamente por unos u otros contendientes, y se especula sobre sus fuerzas e intereses, pero casi nunca sobre la posición e intereses de España. En la cuestión de Ucrania se da por hecho que España, al estar en la OTAN, ha de apoyar a Zelenski, presentado mayoritariamente como víctima de un expansionismo ruso que intenta rehacer el imperio soviético. Esta versión se impuso de manera abrumadora en los primeros momentos, aunque ya su impulso se va debilitando, pero los análisis corrientes nunca dejan claro, en ninguno de los conflictos, si España debiera apoyar a unos o a otros, o a ninguno. Veremos este asunto al final.
2. Por cuestión de método, empezaremos dejando aparte las retóricas justificativas de los contendientes para abordar la cuestión de las simples fuerzas en juego. Y en ese sentido algo común a las dos guerras es haberse emprendido con pésimo cálculo, suponiendo a Rusia e Irán un poder insignificante frente al de Usa e Israel o la OTAN, lo que daría a estas la ocasión histórica de destruir a aquellas. La relación de fuerzas funcionó en los casos anteriores de Serbia, Irak, etc (aunque no en Afganistán, llamativamente), pero en los útimos casos dos se ha demostrado un grave error de cálculo. Error funesto, pues empuja ambas guerras a la máxima radicalización, ya que para varios contendientes adquieren carácter existencial, y para Usa ponen en cuestión todo su prestigio e influencia internacional. Por ello el conflicto tiende a empeorar sin fin, incluso hasta un fin nuclear, y dificulta en extremo un final negociado.
3. Trump y Netanyahu emprendieron la acción contra Irán bajo el supuesto de que en pocos días Irán se derrumbaría combinando el bombardeo masivo de sus infraestructuras con el asesinato de sus líderes: una vez descabezado el régimen, la población se rebelaría y surgirían facciones enfrentadas que completarían el trabajo hundiendo al país en un caos similar al de Irak o Siria. Sin embargo la población parece haberse unido al régimen, que a su vez ha endurecido su resistencia. Algo no ilógico teniendo en cuenta que los precedentes mencionados de Siria, etc., no entusiasmarán a la mayoría iraní.
4. Por otra parte, la respuesta de Irán ha resultado mucho más poderosa y duradera de lo esperado, con unas reservas de drones y misiles capaces de infligir grandes daños a los atacantes. Los pocos días calculados para acabar la tarea se han convertido en semanas, incluso se habla de meses, un tiempo en el que siempre entran en juego factores imprevistos y que en todo caso supone un enorme desgaste político, económico y de prestigio para Trump y Netanyahu.
5. Además, Irán aplica una estrategia audaz, atacando y destruyendo en buena medida bases e instalaciones militares en los países del golfo, alejando su peligro y fragilizando a unos gobiernos de por sí frágiles. Y sus golpes a Israel están siendo lo bastante dolorosos para llevar al país a una amenaza existencial simétrica de la planteada a Irán. No menos importante, el cierre del estrecho de Ormuz y el posible de Bab el Mandeb tienen efectos económicos y políticos mundiales, que han obligado a Trump a confesar su impotencia al tratar de buscar ayuda a a una gran coalición para dejar libre el estrecho, y que incluiría ¡a China!
6. De rebote, esta guerra ha empeorado la posición de Ucrania y beneficiado a Rusia, a cyo boicot se habían sumado la UE, India y otros países que ahora le piden suministros a precios mucho más altos. La guerra de Irán también tenía el objetivo estratégico de debilitar seriamente la posición de Rusia y China en Asia, pero conforme se alargue, ambas potencias pueden ayudar a Irán al modo de la OTAN a Zelenski, y contemplar el desgaste de Usa e Israel.
7. Aunque en la relación de fuerzas esté clara la abrumadora inferioridad de Irán, entran en juego otros factores como su posición geoestratégica que le permite amenazar a todo Oriente Próximo, el control de gran parte del flujo del petróleo y el gas mundiales, su decisión de resistir hasta que el desgaste de sus enemigos sea muy grande, y el respaldo de Rusia y China, que no arriesgarán en principio una entrada directa en el conflicto, pero sin duda ayudarán a que Usa e Israel salgan lo más tocados posible, o impulsarán un fin negociado que solo podría redundar en un enorme desprestigio para los atacantes, cuyo objetivo había sido aplastar completamente a Irán.
¿Cómo terminará la guerra?
1. A las tres semanas de la guerra de Irán, resulta claro, como decíamos, que el cálculo de la relación de fuerzas por Netanyahu y Trump era totalmente falso, y por ello mismo empuja el conflicto a su mayor radicalización, con posibilidad incluso de que se haga nuclear o mundial, dadas las consecuencias de una derrota para todos los implicados. Por lo que conviene explayarse algo más al respecto.
2. La guerra de Irán viene a ser la culminación de las anteriores en Irak, Afganistán, Libia, Siria y otras de las siete programadas por Netanyahu hace cuarenta años para, en principio, garantizar la seguridad de Israel. Interesa aquí especialmente compararla con la de Irak en 2003. De entrada, la de Irak se libró con una absolutamente abrumadora superioridad técnica y cuantitativa misilística de Usa y sus aliados. En cambio Irán está demostrando en ese terreno una capacidad de réplica con misiles y drones muy superior a todo lo calculado.
3. Irak es mucho menor que Irán en extensión y población, y de geografía mucho más llana, por lo tanto más fácil a ofensivas terrestres, y aun así la fácil victoria inicial en 2003 se transformó en una larga y costosa guerra de guerrillas que terminó obligando a los occidentales a salir de allí, dejando algunas guarniciones residuales. El alto coste y empantanamiento de Occidente en Irak y Afganistán motivó un cambio de estrategia, evitando la invasión directa y financiando a movimientos separatistas y terroristas, como en Libia o Siria. En Irán lo están intentando, sin grandes perspectivas por ahora.
4. Irak apenas pudo atacar las bases useñas en la zona, mientras que Irán ha destruido total o parcialmente dichas bases, incluida la de la V Flota. Lo cual, además, está sacudiendo el equilibrio interno de las monarquías árabes
5. Irán tiene la posibilidad, que no tenía Irak, de llevar a Israel y países árabes de la zona a una ruina total destruyendo sus desaladoras y centrales energéticas. Lo ha advertido en respuesta a la amenaza de Trump de arrasar las instalaciones energéticas iraníes.
6. Irak podía causar un daño considerable, pero menor, al petróleo y gas de la zona, mientras que Irán, al dominar el estrecho de Ormuz y probablemente el de Bab el Mandeb por medio de los hutíes, amenaza el abstecimiento energético mundial en una escala que hace vacilar a todo Occidente y a países asiáticos ligados a él, como India o Japón.
7 . La derrota de Irak no afectaba gran cosa a los intereses de otras grandes potencias, por lo que se vio aislada. Sin embargo el conflicto de Irán afecta de modo muy importante a Rusia y a China, de quienes los iraníes están recibiendo ayuda muy importante.
8. La guerra de Irak tuvo carácter existencial para este, que efectivamente quedó reducido a un estado falliso con guerras civiles y terrorismo semipermanentes. En cambio no supuso un riesgo relevante para Israel. La guerra actual sí es existencial para Irán, pero tal como se desarrolla va camino de convertirse en existencial también para Israel, lo que crea un problema enorme para todo Occidente.
9. La guerra de Irak se produjo en pleno apogeo de la supremacía useña; la guerra de Irán ocurre en un contexto de mayor debilidad occidental y surgimiento de nuevas grandes potencias técnicamente muy avanzadas, y en desafío abierto a la hegemonía y cultura occidentales después de su aparente supremacía absoluta al caer la URSS.
10. ¿Podría ganar Irán? Usa e Israel necesitan una victoria aplastante y rápida, mientras que Irán, cuanto más resista, más desgastará a sus atacantes, desprestigiándolos en el mundo y creándoles grietas y desacuerdos internos y en la OTAN. Para Usa e Israel, aun si finalmente logran aplastar a Irán, será una victoria pírrica.
11. La realidad bajo las propagandas se aprecia en las declaraciones cada vez más erráticas de Trump. Un día se jacta de que se basta y sobra para abrir el estrecho de Ormuz enviando allí su flota; otro, que en realidad el alza de petróleo beneficia la economía de Usa; otro día exige a la OTAN y a la UE que le ayuden a abrir el estrecho, y los amenaza si se niegan; al día siguiente que el paso de Ormuz no perturba la economía useña, por lo que deben ser los países más afectados los que se encarguen del problema; luego vuelve a exigir a la OTAN (¡y hasta a China!) que manden barcos a abrir el estrecho; otro, que considera enviar tropas de tierra; luego da un ultimatum absurdo a Irán para que reabra el estrecho en 48 horas, so pena de aniquilar la infraestructura energética iraní, y enseguida da marcha atrás ante la amenaza de una respuesta simétrica de Irán…; cada día afirma que la victoria ya ha sido alcanzada y que la guerra está a punto de terminar. Con objeto de calmar los mercados y reducir las subidas del petróleo y el gas, ha hablado de negociaciones fructíferas con Irán para un arreglo definitivo del conflicto, negociaciones imaginarias y negadas por Irán. O simultáneamente habla de “una destrucción total de Irán, que funcionará de maravilla”.
12. ¿Como terminará esta guerra? Tres posibilidades: a) Que Usa e Israel terminen destruyendo a Irán, una victoria en todo caso pírrica, pues su coste económico, y más aún político tiende a volverse inasumible según pase el tiempo. b) Que gane Irán expulsando a los useños de la región y causando a Israel daños insoportables, lo que repercutiría en un desprestigio occidental desastroso en momentos en que pretendía imponer su voluntad por medio de una apabullante superioridad militar. Además abriría –ya lo hace– grietas crecientes entre la UE y Usa, y dentro de la UE y de Usa: una crisis de grandes proporciones . c) Que ante la perspectiva anterior, Israel emplee armas nucleares contra Irán, que simplemente llevaría la derrota occidental a un nivel apocalíptico, al menos en la región.
13. El problema con la contienda de Netanyahu y Trump es que, aparte de correr el riesgo de una humillante derrota, está desacreditando a Occidente en un mundo en que la hegemonía occidental se ve cuestionada y desafiada. Y eso nos afecta a todos. Leo a muchos locos que desean fanáticamente la victoria del islam, nuestro enemigo radical. Obviamente, España debe replantearse su posición e intereses en Occidente. Pero antes de entrar en esta cuestión debemos detenernos en la argumentación, por así decir moral o político-moral, con la que Netanyahu y Trump han emprendido su extraña aventura
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