Vivimos tiempos de elecciones. En poco más de medio año se van a celebrar, al menos, cuatro procesos electorales autonómicos: ¡Es un no parar!
Las primeras elecciones de esta serie se celebraron en Extremadura el pasado 21 de diciembre. En ellas el llamado “bloque de las derechas” —PP y VOX— alcanzaron una amplia mayoría, pero ninguno de ellos, por separado, han alcanzado los votos suficientes para poder gobernar en solitario y, hasta el día de hoy, no se ha llegado a un acuerdo para formar gobierno. En Aragón, celebradas posteriormente con resultados similares, las negociaciones van por el mismo camino.
Según las encuestas, cabe esperar que el mismo fenómeno se repita en los siguientes comicios a celebrar en Castilla y León y en Andalucía e, incluso, ante unas eventuales elecciones, a nivel nacional.
Ante esta situación, se ha planteado, desde mi punto de vista, un falso debate en la sociedad, propiciado por el interés de algunos partidos y aireado en los “mentideros políticos” —nunca mejor traído lo de “mentideros”—, que son las tertulias y los medios de comunicación.
El debate está centrado —sobre todo en los medios de comunicación y en los tertulianos llamados “conservadores”— en la necesidad perentoria de expulsar al presidente del Gobierno, para lo cual, es absolutamente necesario que los dos partidos se pongan de acuerdo.
¿De verdad se trata sólo de echar a Sánchez? ¿Se deben poner de acuerdo solo para desalojar a Sánchez del poder?
Que es absolutamente necesario expulsar del panorama político a Pedro Sánchez, es algo con lo que estoy completamente de acuerdo, como lo están una inmensa mayoría de españoles.
Con él se ha culminado un proceso de degradación de las instituciones como nunca se había visto, se ha puesto de manifiesto la bajísima catadura moral de una parte importante de nuestra clase política: nunca imaginé que en una “democracia” se pudiera llegar al grado de corrupción al que hemos llegado.
Con él, la degradación de los servicios públicos, el aumento de la violencia y el aumento de la pobreza, la invasión de inmigrantes ilegales, han llegado a niveles que comienzan a ser insoportables, no vistos en países de nuestro entorno. Todo ello al tiempo que la recaudación a través de los impuestos y las ayudas de la UE. alcanzan cifras récord y el déficit público se dispara, poniendo en riesgo, no solo nuestro bienestar, también el de generaciones futuras. Cabría preguntarse: ¿Dónde ha ido a parar el dinero?
Pero no nos desviemos de nuestro propósito que no es otro que denunciar el falso debate que, desde mi punto de vista, tenemos planteado: no somos capaces de echar a Sánchez porque las “derechas” no se ponen de acuerdo
Con esta afirmación no puedo estar de acuerdo porque hoy hablar de “derechas” e “izquierdas” es una falacia, como eufemismo es hablar de “progresistas” y “conservadores”. Son denominaciones interesadas, utilizadas por la clase política con las que, simulando confrontación y desacuerdo, alternarse en el poder manteniendo las mismas políticas globalistas.
Hoy el debate, en mi opinión, se debe centrar en Agenda 2030 —sinónimo de globalismo—, o soberanía de las naciones, con lo que ello conlleva de fortalecimiento de las identidades y de las tradiciones de los pueblos, así como del respeto por las personas y su autonomía.
Para entender bien lo que está en juego, es necesario partir del hecho de que todos los partidos políticos —incluido el PP—, excepto VOX, están alineados con las tesis globalistas de la Agenda 2030. Esto es así porque la “derecha” tradicional —a nivel mundial, no solo en España— se ha dejado engullir por el globalismo y defiende los mismos postulados que defiende la “izquierda”, con la diferencia que la “izquierda” lo hace por convencimiento, porque su caldo de cultivo es la pobreza y la ignorancia de los pueblos, y la “derecha” por conveniencia y oportunismo, sin saber muy bien lo que quiere y a dónde quiere ir
Por tanto, hablar de un pacto de las “derechas”—PP-VOX— no tiene ningún sentido, incluso me llega a parecer un pacto “antinatura”. Quizá sea necesario para cumplir esa premisa de echar a Sánchez, pero no es suficiente porque nuestra sociedad necesita regenerarse y, sinceramente, con el susodicho pacto, no creo que se consiga. Además, se me antoja que, de producirse, será un pacto de corto recorrido.
La situación a la que hemos llegado es sumamente grave: nuestra supervivencia como pueblo amenazada, nuestra cultura en vías de extinción, el tejido industrial desmantelado, la agricultura condenada a desaparecer; los jóvenes sin trabajo y, lo que es peor, sin futuro. Los servicios degradados hasta niveles tercermundistas.
A esto nos han conducido las ideologías woke y las políticas globalistas cuya hoja de ruta es la Agenda 2030. Revertir la situación exige tener principios y valores acordes con la dignidad de las personas, las ideas claras y la determinación firme.
Por todo ello creo que el Partido Popular no es el partido del futuro en el que se pueda apoyar esta transformación porque está situado en el lado incorrecto de la historia, aunque en ocasiones, por conveniencia, trate de ocultarlo. Quizá en la coyuntura actual sea necesario el pacto al que nos estamos refiriendo que permita expulsar a Sánchez, sabiendo que la expulsión de Sánchez es una condición necesaria, pero no suficiente
Creo que las personas, sobre todo los jóvenes, conscientes de todo ello, están dando pasos en la buena dirección. Debemos tener esperanza y, sobre todo, ser conscientes de lo que votamos en esta vorágine de elecciones porque de ello depende nuestro futuro, un futuro que todavía no está escrito
Javier Espinosa Martínez | Colaborador de Enraizados
Tags: Elecciones, Agenda 2030, PP, VOX, Globalismo, Soberanía Nacional, Pedro Sánchez.




