En un país donde la memoria es corta pero la indignación crece como una marea, el accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba, ha vuelto a poner el foco en la crónica negra de nuestra red de trenes.
Hace apenas unas semanas, el 17 de enero de 2026, un tren de alta velocidad descarriló en las proximidades de esta localidad andaluza, dejando un saldo trágico de 46 muertos y decenas de heridos. Un suceso que no solo ha conmocionado a la nación, sino que ha avivado el fuego de la crítica contra el Gobierno de Pedro Sánchez, especialmente contra su ministro de Transportes, Óscar Puente.
La pregunta que flota en el aire, y que muchos españoles se hacen con rabia contenida, es si Puente se librará una vez más de asumir cualquier responsabilidad política. Spoiler: lo más probable es que sí, porque en el PSOE de Sánchez, la regla de oro es clara: nadie dimite, pase lo que pase.
La tragedia de Adamuz: entre fallos técnicos y falta de mantenimiento
Recordemos los hechos, fríos y demoledores. El tren, operado por Renfe, circulaba a gran velocidad cuando, según las primeras investigaciones, un fallo en el carril –posiblemente un defecto de fabricación– provocó el descarrilamiento.
Puente ha comparecido en el Congreso y el Senado, defendiendo su gestión con un torrente de datos y explicaciones técnicas que, para muchos, no son más que un humo para ocultar la realidad: una red ferroviaria envejecida y mal mantenida bajo su mandato. Ha hablado de “bulos” en redes y medios, de colaboración con la justicia y de que los afectados “tienen derecho a conocer la verdad”. Pero, ¿dónde está la asunción de culpas? En ninguna parte. El ministro se escuda en que, si se prueba su responsabilidad, la asumirá, pero mientras tanto, aquí paz y después gloria.
La oposición exige dimisiones ante la «negligencia criminal»
La oposición no se ha mordido la lengua. El PP, Vox y hasta ERC han unido fuerzas en el Senado para reprobar a Puente por cuarta vez en apenas 16 meses, exigiendo su dimisión inmediata por el “caos” ferroviario que culmina en tragedias como Adamuz y el incidente en Gelida, Barcelona.
Vox habla de “negligencia criminal”, recordando que técnicos y maquinistas habían advertido de problemas en las vías, pero el Gobierno los ignora, culpando al clima o a herencias pasadas. El PP atribuye a Puente una “responsabilidad directa” por falta de diligencia en el ministerio, y no descarta acciones judiciales si los datos siguen saliendo a la luz. Incluso un vídeo de 2016 resucitado en redes muestra a un Puente alcalde de Valladolid exigiendo responsabilidades políticas por el accidente del Alvia en Angrois. ¡Qué ironía! Entonces clamaba por justicia y comisiones de investigación; ahora, se limita a “ceñirse a lo técnico”. Hipocresía en estado puro.
La oposición exige dimisiones ante la «negligencia criminal»
Y aquí entra el meollo del asunto: la cultura de la impunidad en el PSOE. Pedro Sánchez ha impuesto desde hace años una orden tajante: no dimite nadie. Da igual el escándalo. Recordemos el caso de la DANA en Valencia, donde Teresa Ribera se agazapó bajo su nuevo cargo en Europa; o el apagón masivo de abril del año pasado, que dejó a media España a oscuras sin que rodara una sola cabeza. En el Gobierno central, lo mismo: exministros como José Luis Ábalos o Raquel Sánchez (predecesora de Puente) sortearon tormentas sin pestañear. Puente, fiel al guion, pide perdón solo por “molestias” en Rodalies y culpa al PP de la herencia recibida, obviando que su ministerio ha tenido tiempo de sobra para invertir y prevenir.
Un sistema blindado frente a la responsabilidad política
Esta falta de asunción de responsabilidades es lo que indigna a la mayoría de los españoles, especialmente a los que pagamos impuestos hartos de ver cómo el socialismo se blinda ante sus errores. No se trata de cacerías políticas, como alega Puente, sino de decencia básica. En un país democrático, un ministro debería dimitir si bajo su vigilancia mueren 46 personas en un accidente evitable. Pero en la España de Sánchez, la responsabilidad es un concepto difuso, relegado a informes técnicos y jueces, mientras los políticos se lavan las manos. ¿Se librará Puente? Todo apunta a que sí.
El PSOE cierra filas, y con el apoyo de sus socios –PNV, Bildu, Sumar–, resiste en el Congreso. El Senado, con mayoría del PP, puede reprobarlo mil veces, pero sin consecuencias reales. Mientras, las familias de las víctimas esperan justicia, y el resto de nosotros, una señal de que en España aún queda algo de honor en la política. Pero con Sánchez al mando, esa esperanza se desvanece como un tren en la niebla. Es hora de que los votantes lo recuerden en las urnas: la impunidad no puede ser eterna.
Ernesto Gómez | Escritor
Tags: Óscar Puente, Pedro Sánchez, Accidente de Adamuz, Córdoba, Renfe, Ministerio de Transportes, PSOE, Responsabilidad política, Crisis ferroviaria, Alta Velocidad, Mantenimiento de vías,, Infraestructuras en España

1 comentario en «¿Se librará Óscar Puente del desastre de Adamuz? La impunidad socialista que clama al cielo | Ernesto Gómez»
Se salvará.
Incluso aunque sea condenado judicialmente (cosa contra natura en este sistema), sería indultado por Felipe.