El Gobierno no ha creado empleo: simplemente ha escondido el paro.
España no crea empleo, crea espejismos. Mientras el Gobierno se felicita ante las cámaras con un triunfalismo insultante, la realidad a pie de calle dicta una sentencia muy distinta: casi un millón de españoles han sido borrados de las estadísticas mediante una ingeniería contable diseñada para salvar la cara de Sánchez. No son cifras, son familias atrapadas en el limbo de los ‘fijos discontinuos’ y el maquillaje administrativo. Es hora de romper el silencio y destapar el mayor engaño laboral de nuestra democracia: un país que oculta su paro es un país que renuncia a su futuro.
El paro oculto en España
El paro oculto en España ya supera las 918.756 personas y deja al descubierto la manipulación estadística del Gobierno. Se trata de trabajadores sin empleo ni ingresos que no aparecen en el paro registrado oficial.
El Ejecutivo presume de cifras históricas de ocupación. Sin embargo, cientos de miles de españoles permanecen sin trabajo real y fuera de los datos públicos. Esta situación se disparó tras la reforma laboral impulsada por Yolanda Díaz, que transformó contratos temporales en indefinidos sin garantizar actividad estable. El resultado no es más empleo. Es más maquillaje.
La trampa de los fijos discontinuos
El eje central del paro oculto en España se encuentra en la figura del fijo discontinuo. Este tipo de contrato permite interrumpir la actividad durante meses sin romper el vínculo laboral. Durante ese tiempo, el trabajador no cobra salario. Tampoco trabaja. Pero no figura como parado. Conserva contrato en papel, pero vive como desempleado real.
Este mecanismo sirve para inflar artificialmente las cifras de ocupación sin crear empleo efectivo.
Demandantes de empleo que no cuentan
Cuando estos trabajadores acuden al SEPE, entran en la categoría de “demandantes con relación laboral”. Aquí se mezclan fijos discontinuos inactivos, afectados por ERTE y personas en programas de colaboración social.
Antes de la reforma laboral, este grupo se mantenía estable. Desde 2022, se ha disparado sin explicación oficial.
El compromiso incumplido del Ministerio
En enero de 2023, el Ministerio de Trabajo prometió publicar cuántos fijos discontinuos se encontraban inactivos. Tres años después, el Gobierno sigue ocultando ese dato. La opacidad resulta total. Sin ese desglose, nadie puede conocer cuántos parados reales quedan fuera del paro oficial. La transparencia brilla por su ausencia.
Enero desmonta el relato oficial
Los datos de enero reflejan la magnitud del engaño. Ese mes se destruyeron 270.782 empleos pero el paro registrado solo aumentó en 30.392 personas. Al mismo tiempo, los demandantes con relación laboral crecieron en 25.823. En definitiva, las cifras no cuadran. El empleo cae, pero el paro no sube. Magia!!
Estacionalidad y manipulación
Sectores como turismo, hostelería y comercio sufren alta estacionalidad. En meses como enero, miles de fijos discontinuos quedan inactivos. No trabajan. No cobran. No aparecen como parados. Según Vozpópuli, uno de cada cuatro desempleados del SEPE permanece oculto. El relato triunfalista se derrumba.
Empleo ficticio y pobreza real
El paro oculto en España refleja el modelo económico del socialismo. No genera riqueza, manipula datos. No crea trabajo, redefine conceptos. No mejora vidas, disfraza fracasos.
La reforma laboral no ha fortalecido a la clase trabajadora. La ha convertido en rehén estadístico. El paro oculto no es un error técnico. Es una estrategia política. Y como toda mentira oficial, terminará cayendo por su propio peso.
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