El viejo socialismo rompe el silencio. Felipe González fulmina al tirano Sánchez por la invasión de Ceuta: «Nunca asume responsabilidades»

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La deriva institucional y la desprotección de las fronteras españolas han terminado por agotar la paciencia del viejo socialismo, Si ayer decíamos que se reúne para preparar la sucesión del tirano, hoy ya ha dado un paso al frente y ya no esconde su profundo rechazo hacia la gestión de la Moncloa.

El expresidente del Gobierno Felipe González ha vuelto con dureza a la carga contra Pedro Sánchez debido a la caótica situación que padece Ceuta tras la invasión marroquí. El histórico dirigente andaluz no ha tenido reparos en señalar públicamente la debilidad y el desgobierno del actual inquilino del Ejecutivo. El veterano político reprocha de forma directa a Sánchez su incapacidad para afrontar las consecuencias de sus propias decisiones, una falta de asunción de responsabilidades que González considera una constante tanto en la crisis fronteriza como en el resto de los asuntos prioritarios del Ejecutivo central.

El expresidente no limita sus reproches al gravísimo episodio concreto de Ceuta. El histórico líder socialista extiende su severo veredicto al conjunto de la acción gubernamental, subrayando que la negativa a admitir los errores propios se ha convertido en el principal sello de identidad del sanchismo. González arremetió contra esta forma de ejercer el poder político a su llegada a un conocido restaurante de Madrid, donde acudió para participar en una comida privada con antiguos cargos de su partido, entre los que se encontraba el exportavoz del PSOE Pedro Bofill como señala Periodista Digital. Ante los medios de comunicación allí congregados, el exmandatario calificó la actuación del actual Ejecutivo como «manifiestamente mejorable» y zanjó la cuestión del liderazgo fronterizo con palabras contundentes.

El contraste con los años de estabilidad institucional

González aprovechó su intervención ante los periodistas para manifestar primero su plena e inquebrantable solidaridad con la población de la ciudad autónoma y con su presidente, Juan Jesús Vivas. De inmediato, el expresidente rememoró su propia etapa al frente de la nación para evidenciar el actual deterioro que sufre la frontera sur de Europa. El histórico dirigente recordó sus años en el palacio de la Moncloa de manera rotunda:

«Goberné 14 años y Ceuta era un ejemplo de convivencia entre culturas y de solidaridad entre las distintas comunidades. Un ejemplo de todo. No hubo ni un solo momento en que sufriéramos un conflicto como el que estamos sufriendo ahora».

El análisis del expresidente llamó especialmente la atención sobre las contradictorias declaraciones que el propio Sánchez pronunció el pasado 31 de julio de 2026 en la propia Ceuta, apenas un día después de que se produjera la invasión masiva de marroquíes. En aquella comparecencia de urgencia, el líder del Ejecutivo central calificó la entrada descontrolada de decenas de miles de personas como una vulneración intolerable de la soberanía nacional. Respecto a aquella afirmación gubernamental, González matizó que el presidente

«definió exactamente lo que había pasado como lo que era».

Sin embargo, el exmandatario denunció el enorme contraste existente entre aquella definición inicial tan contundente y la posterior sumisión del actual Consejo de Ministros.

Una gestión basada en evadir los errores propios

La vieja guardia del PSOE censura que el equipo de Sánchez dedique sus esfuerzos a minimizar el impacto de la invasión, a buscar desesperadamente culpables externos en la oposición o a ocultar su absoluta falta de previsión y de gestión logística en el perímetro fronterizo. Al preguntar los periodistas de forma directa sobre si el Gobierno de la nación debería asumir responsabilidades políticas de primer nivel por la tragedia y el caos organizativo que rodea a Ceuta, la respuesta de González resultó lapidaria, tajante y sin matices:

«No le he visto nunca asumir responsabilidades».

A pesar de la extrema dureza de sus palabras, el expreesidente rechazó entrar en el debate de si Sánchez debe convocar elecciones anticipadas de inmediato, ni quiso actuar como juez de la presente legislatura frente a las preguntas de la prensa. González cerró su intervención con una frase cortante para marcar distancias con la actual Moncloa:

«Yo no soy el presidente del Gobierno».

El mensaje político, sin embargo, quedó flotando en el aire con una nitidez absoluta para los analistas. El viejo socialismo confirma que la falta de rendición de cuentas, la soberbia y la desconexión con la realidad fronteriza constituyen los pilares fundamentales en la actual forma de gobernar de Pedro Sánchez.


Tags: Socialista, Moncloa, Responsabilidades, Ceuta, Expresidente, Sanchismo, Frontera

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