España es católica y no masónica ni atea. España es tierra mariana.
¿Dónde estará la jerarquía de la Iglesia? ¿Asistirá a ese acto masónico?
El acto masónico –que no funeral de Estado- a las víctimas de Adamuz en Huelva ha desatado indignación por imponer un duelo ateo y anticatólico en una tierra profundamente católica como es España.
El acto masónico que hiere a Huelva y a España
El Gobierno socialista de Sánchez y la Junta de Andalucía del PP han programado para el 31 de enero en Huelva un acto masónico que representa una provocación directa a una ciudad mariana. Allí debía llegar el tren Alvia que chocó con el convoy de Iryo en Adamuz, donde murieron 45 personas por la negligencia política socialista
Pedro Sánchez y su nefasto ministro Óscar Puente , que no ha sido cesado ni dimitido aún-, en lugar de asumir responsabilidades por su negligencia en una tragedia evitable, han decidido imponer un acto laico, masónico y sin Dios. No habrá misa, no habrá oraciones ni siquiera un Padre Nuestro.
El acto masónico será presidido por los Reyes de España que se suman una vez más a este tipo de eventos. La ceremonia no incluirá símbolos cristianos ni referencias religiosas, pese a que Huelva y España viven su fe católica de manera pública y cotidiana.
Aquí, en España, donde los enfermos se ponen en manos de la Virgen. Aquí el dolor se reza. En esta tierra mariana, la exclusión de Dios resulta una afrenta.
La soberbia del Estado ateo contra la fe del pueblo
El acto masónico ha generado una oleada de rechazo en redes sociales. Los onubenses no entienden que el Gobierno quiera imponer un duelo sin Cielo en la provincia más mariana de España.
Mensajes de indignación recorren internet: «Venir a Huelva a imponer un duelo laico es no conocer esta tierra». Otros recuerdan a la Virgen de la Cinta, del Rocío, del Carmen o de la Peña como refugio espiritual del pueblo.
El Estado masónico desprecia la catolicidad del pueblo. Es lógico, la masonería jacobina no es solo atea, es ante todo, anticatólica. Sánchez y Puente han elegido un protocolo frío, aséptico y sin Cruz para ocultar su responsabilidad política.
El acto masónico pretende borrar la dimensión espiritual del dolor. En Huelva y en España, el dolor no se gestiona con discursos. Se ofrece a Dios y a la Virgen. Se transcendentaliza.
Negligencia política y desprecio religioso
El acto masónico llega después de una tragedia fruto de la negligencia y a la corrupción en la gestión ferroviaria. La red ferroviaria sufrió avisos previos, fallos de mantenimiento y abandono político. La muerte de 45 personas exige dimisiones, no propaganda ideológica.
Sánchez y Puente prefieren un ritual ateo y masónico a una misa por las almas de las víctimas. Esa elección refleja una agenda sectaria que desprecia la esencia católica de España.
¿Qué hará la jerarquía?
El acto masónico también interpela a la Iglesia. Muchos fieles se preguntan si la jerarquía acudirá a un acto claramente masónico que excluye a Dios. La dignidad cristiana exige una negativa clara. El histórico demuestra lo contrario.
Huelva y España rezarán aunque el Estado calle
El acto masónico no logrará silenciar la fe de Huelva y de España. Podrán organizar un rito masónico sin Cruz, pero no impedirán que el pueblo rece una Salve.
La identidad de España no se somete al laicismo masónico. Esta nación nació cristiana, es su esencia, su identidad, y sigue siéndolo en sus pueblos y en sus corazones. El Gobierno puede ignorar esa realidad. El pueblo no la abandonará.
El acto masónico a las víctimas de Adamuz representa una ruptura entre el poder político y el alma de España. España necesita volver a su esencia, no rituales ideológicos ateos y sectarios.




