La encrucijada de Ceuta y Melilla en el juego de la OTAN

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España, como miembro de pleno derecho de la OTAN, se acoge a los artículos 5 y 6 del Tratado. Sin embargo, el alcance geográfico de la Alianza podría dejar fuera de su paraguas de protección a Ceuta y Melilla ante un ataque armado. ¿Cuál es la situación actual de las dos ciudades autónomas en la OTAN y cuál es la postura imperante de la Alianza Atlántica ante el dilema?.

Francis Fukuyama escribió sobre el fin de la historia. Con la desintegración de la URSS y del Pacto de Varsovia, la lucha entre los dos mundos había terminado y el bloque capitalista liderado por EEUU era el claro vencedor. Entonces, el politólogo pensó que, al imponerse un único sistema en aquella pugna bipolar, no volverían a surgir más grietas estructurales en el orden mundial.

De esta manera, tras casi medio siglo de Guerra Fría, los estadounidenses ya podían quitarse los guantes de boxeo y pasear por el ring sin necesidad de mirar de reojo a su rival. No lo hicieron. Su principal instrumento, la OTAN, siguió en activo pese a que su razón de ser había desaparecido.

No fueron pocos quienes en la década de los 90 abogaron por la disolución de este organismo internacional, pues autodenominándose de carácter defensivo y sin una amenaza real en el panorama geopolítico mundial, no entendían la necesidad de su permanencia. Actualmente, la OTAN sigue definiéndose como una alianza defensiva.

La participación de España en la OTAN: en el furgón de cola

En mayo de 1982, España pasa a ser el miembro número dieciséis de la OTAN, aunque con una aportación muy escasa. Según datos de la propia OTAN, España es el tercer país miembro que menos presupuesto destina a Defensa: un 1,01% de su PIB. Solo la supera Luxemburgo (0,58%) e Islandia, que no cuenta con un ejército permanente.

Aunque únicamente nueve de los 30 miembros cumplen con lo establecido de destinar el 2% de su PIB a la Alianza, la aportación excedente de otros países como EEUU (3,47%) o Grecia (3,76%) hace que se alcancen los presupuestos esperados. En marzo de 2022, el presidente del gobierno, anunció subir la partida destinada a Defensa al 2% para cumplir con lo solicitado por la OTAN.

¿Dónde quedan Ceuta y Melilla en los planes de la OTAN?

Como miembro de pleno derecho de la Alianza Atlántica, España se acoge al conocido artículo 5 que recoge el Tratado, en el que se acuerda que, si se produce un ataque armado contra una de las partes, se considerará un ataque dirigido contra todas ellas y, por tanto, podrán actuar en legítima defensa.

El debate nace cuando en el artículo se expresa que el ataque tendría que tener lugar “en Europa o en América del Norte”. ¿Dónde quedan, entonces, Ceuta y Melilla?. Como ciudades autónomas, son tan españolas como pueden serlo Andalucía o Asturias. Sin embargo, con esta premisa, parece ser que no están amparadas bajo el paraguas de la OTAN.

No obstante, hay que dar un paso más allá en el análisis y no sobrevolar con anteojeras el artículo 5. Si continuamos examinando el tratado, comprobaremos que en el artículo 6 se desgranan mejor los territorios en los que, de darse un ataque armado, se activaría el artículo 5.

En primer lugar, se hace referencia al territorio de “cualquiera de las Partes en Europa o en América del Norte, contra los departamentos franceses de Argelia, contra el territorio de Turquía o contra las islas bajo la jurisdicción de cualquiera de las Partes en la zona del Atlántico Norte, al norte del Trópico de Cáncer”.

Y no solo a estos territorios, sino también a las fuerzas, buques o aeronaves “que se encuentren en el Mar Mediterráneo o en la región del Atlántico Norte al norte del Trópico de Cáncer”. En ningún momento encontramos mención alguna a territorios ubicados en África, como es el caso de España. Lo más próximo sería el Mar Mediterráneo, pero no abarcaría suelo africano, siguiendo estrictamente lo redactado en ambos artículos.

La prioridad: salvaguardar la integridad territorial de la OTAN

En el pasado mes de junio, con la celebración de la Cumbre de la OTAN en Madrid, se reabrió este debate. La Alianza Atlántica aseguró proteger “cada centímetro de territorio aliado” y el gobierno central aclaró que no se hizo mención expresa a Ceuta y Melilla para no singularizar el problema. Además, añadieron que no se recogen nombres propios de ciudades en los artículos. Pese a que esto último es cierto, la modificación del artículo 6 para salvaguardar la integridad territorial de España no tendría por qué suponer un señalamiento del problema.

Es decir, del mismo modo que se admite la región del Atlántico Norte al norte del Trópico de Cáncer para acoger a las islas Canarias y las Azores, podría revisarse el artículo 6 para amparar también la totalidad del territorio de las Partes. No hablamos ya exclusivamente de Ceuta y Melilla, pues EEUU estaría en las mismas condiciones que España.

Y es que Hawái, estado número 50, tampoco quedaría amparado bajo el paraguas de la OTAN al encontrarse en mitad del océano Pacífico. Siendo realistas, habría que ver qué ocurriría ante un supuesto ataque a las islas hawaianas y si verdaderamente la Alianza Atlántica se quedaría de brazos cruzados. Ante la premisa anterior, cabe preguntarse lo mismo en el caso de Ceuta y Melilla, pero con muchas más dudas y pocas certezas. ¿Actuaría la OTAN ante un ataque armado contra estas dos ciudades autónomas?

Es posible (y probable) que este debate teórico, esta zona gris en la que nos movemos, no sea causa de un descuido, sino más bien intencionado. Al no aclarar explícitamente si Ceuta y Melilla se encuentran bajo la protección de la OTAN, la Alianza tiene más margen de maniobra para actuar de una manera o de otra. Por supuesto, habría que ver ante qué escenario nos encontramos y quiénes serían los actores.

No obstante, si el ataque proviniera de nuestro vecino Marruecos, remitiéndonos a las tensas relaciones que arrastramos, a algún miembro de la OTAN le temblaría el pulso antes de activar el artículo 5. No es un secreto que Marruecos es un sólido aliado de EEUU. Esta relación simbiótica, como el tiburón y su rémora, podría causar más de un dilema no solo en el nido de la OTAN, sino también en las relaciones bilaterales entre EEUU y España.

Como hemos dicho, en caso de ataque armado a Ceuta o Melilla, España tendría que luchar por una interpretación favorable de esa zona gris de los artículos 5 y 6 de la OTAN. A veces, en el tablero de ajedrez que son las relaciones internacionales no importa ser peón si uno sabe moverse. Si no, a España solo le quedaría dominar la hermenéutica.

(Con información de Lisa News)

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